Para ubicar el papel que desempeña dentro de la sociedad el Contador Público como tal, es importante retroceder en el tiempo y establecer la forma en que se generó esta profesión. Como es sabido, a través de los años se han desarrollado todo tipo de actividades encaminadas a las relaciones comerciales.
En un principio se conoce el famoso trueque que no es otra cosa más que el intercambio de productos y servicios entre las personas, pues al inicio de la civilización no se tenía conocimiento del valor del dinero y todo se manejaba mediante valores estimados, que se les asignaban a cada uno de los productos o servicios que en su momento intercambiaban las personas. Dichos valores, eran determinados de acuerdo con los criterios de quienes intervenían.
Posteriormente, el descubrimiento y uso de los metales dieron origen a la acuñación de la moneda, con su correspondiente valorización, quedando estos valores monetarios como parte central en todas y cada una de las operaciones comerciales que se realizaban. Es decir, cada venta de producto o servicio tenía un valor previo establecido en términos monetarios y quedaba eliminado el intercambio o trueque. En consecuencia, los comerciantes tuvieron la necesidad de establecer controles sofisticados en el manejo de sus productos o servicios y su dinero.
Esta situación dio origen a la aparición de empresas y se presentó la necesidad de contratar personas especializadas en el registro de operaciones financieras llamados, tenedores de libros. Éstos, únicamente se concretaban a registrar en orden cronológico todas y cada una de las operaciones de compra y venta que realizaban sus patrones. Determinaban cifras a fechas establecidas con el fin de verificar la rentabilidad o inoperancia de los negocios.
Esta profesión, con el tiempo e incremento en el manejo de operaciones comerciales, se volvió insuficiente y fue necesario establecer escuelas en las que se impartieran materias encaminadas a la enseñanza del comercio. De este modo, a principios del siglo XIX en Europa, específicamente Francia y Alemania, se constituyeron las primeras escuelas para la enseñanza del comercio.
Lo anterior fue adoptado por el gobierno mexicano y que fue consumado hasta el 6 de octubre de 1845 cuando se fundó el Instituto Comercial. Ahí se impartían las materias de Aritmética Comercial y Contabilidad en partida Simple y Doble.
En 1869 se estableció la Escuela Nacional de Comercio y Administración. En 1890 ésta cambió su nombre a Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA). En 1936 se integró al Instituto Politécnico Nacional (IPN), como una de las carreras registradas en dicho Instituto.
Por otra parte, en 1929 la Escuela Nacional de Comercio y Administración se constituye como una de las carreras impartidas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sentando el antecedente histórico de la actual Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM. Con el paso del tiempo resultó insuficiente el número de egresados de estas escuelas.
Para satisfacer la demanda de estos profesionales, se fundaron escuelas privadas para estudiar esta licenciatura. En éstas se imparte hasta la fecha la carrera de Contador Público. En el año de 1939 se oficializó esta carrera en la Escuela Bancaria y Comercial. En la actualidad, existe una infinidad de universidades privadas en donde se imparte la Licenciatura de Contaduría Pública en nuestro país y en el ámbito internacional.
Como se puede apreciar, la profesión del Contador Público, es altamente demandada. Esta situación no debe extrañarnos, pues la administración de las grandes empresas recae en la labor que realiza el Contador Público.
Este profesional es el encargado de coordinar la elaboración y determinación de los presupuestos, así como de dirigir y controlar el registro cronológico y secuencial de todas y cada una de las operaciones financieras que se realizan; además, coordina la emisión, análisis, evaluación e interpretación de los estados financieros que son un factor principal en la toma de decisiones.
Aunada a estas funciones, el Contador Público tiene a su cargo la verificación y/o certificación de los documentos financieros, operativos y administrativos, para dictaminar los resultados obtenidos por cada ente económico.
Por otra parte, es de suma importancia resaltar que, derivado de la clasificación hecha a las ramas que integran la Licenciatura de Contaduría Pública, se percibe que los profesionales en esta materia, tienen una alta intervención en las labores sociales y civiles dentro de la sociedad como se puede constatar, si detallamos cada una de estas grandes ramas.