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El Contador Público y su participación en las Políticas Públicas y el Desarrollo Económico Social
escrito por Dr Héctor Luna de la Vega   
jueves, 24 de mayo de 2007

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Invariablemente se ha estereotipado al Contador Público inmerso en los registros contables —aún sustentándose estos en evolucionados sistemas de computación electrónica—, y en la preparación de instrumentos de carácter económico-financiero,

Presidente del Instituto Latinoamericano de Políticas de Estado. Asesor Externo de Banco Mundial. Catedrático de la Sección de Estudios de Postgrado e investigación de la ESCA, IPN.

Invariablemente se ha estereotipado al Contador Público inmerso en los registros contables —aún sustentándose estos en evolucionados sistemas de computación electrónica—, y en la preparación de instrumentos de carácter económico-financiero, trátese de presupuestos, pronósticos de venta, proyecciones financieras y demás elementos que posibilitan el ejercicio del control interno, la evaluación y una potencial fiscalización.

También estamos sujetos al estereotipo del conocedor profundo del aspecto tributario, constituyéndonos en auténticas presas de innumerables consultas de carácter fiscal aún cuando nuestra especificidad profesional sea totalmente diferente. Todo aquel que elabora su declaración anual de impuestos acude a nosotros para orientarse de cómo sobrellevar pesados formularios y obtener forzosamente una cantidad a serle devuelta por el fisco.

En realidad, nuestro horizonte es más amplio y describir cada una de sus vertientes pudiese redundar con lo expuesto por otros autores, quienes contribuyen en este número de la revista Contaduría Publica.

Reto de la globalización

La inquietud fundamental de los seres humanos es desconocer el rumbo de su país, ahora denominado Estado-Nación por la globalización, nuestra deseable o forzada articulación con otros países denominado Estado-Región e identificar los beneficios a nuestro núcleo familiar por las concepciones de las denominadas "Supra“ mecanismos multilaterales. Me explico. El caso concreto de México es identificado como un Estado-Nación, los países integrantes del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica configuran un Estado–Región y la Comunidad Latinoamericana una integración supra.

El referente anterior nos obliga a un esfuerzo permanente, no sólo de planeación, sino de prospectiva; esto es, valorar los efectos de las medidas de nuestros actos de hoy hacia el futuro para la reconfiguración de perspectivas a un plazo promedio de 20 años como mínimo.

Aun cuando parece una materia exclusiva de los expertos en economía, en realidad es una asignatura sustantiva de nuestra profesión al reconocernos por antonomasia como los profesionales de la información, que coincidentemente nos desempeñamos en el ámbito de la información cuantitativa y no exclusivamente a la expresión monetaria.

El ejercicio interno de cada Estado-Nación obliga, en nuestro caso Constitucionalmente, a un ejercicio permanente de planeación para el desarrollo. México cuenta con un Sistema Nacional de Planeación el cual determina una secuencia demandante de nuestro ejercicio profesional; los planes construidos mediante políticas públicas, estudios de Gran Visión, programas y su consecuente valoración; es decir, los presupuestos. Instrumentos sujetos a una evaluación permanente, incluido el desempeño de los responsables de su ejecución. Todo esto es nuestro campo y en él tenemos la posibilidad de cumplir con nuestra función social.

La denominación de organismos supra, de carácter continental o de índole multilateral, demandan de manera permanente la adopción de acuerdos y tratados producto de negociaciones en las cuales se procura la articulación de ventajas de los países (Estados-Nación) de las zonas o temas específicos (Estados-Región) y al igual que los acuerdos de la posguerra de la segunda conflagración mundial, se configura la Organización Mundial de Comercio.

Recuérdese que al término de la Segunda Guerra Mundial surge la Organización de las Naciones Unidas como esquema de discusión política y de seguridad internacional y en los tratados de Bretton Woods surgen las instituciones globalizadoras: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Estos dos últimos con la finalidad de evitar la repetición de los eventos propiciatorios de tal beligerancia.

Con la caída del muro de Berlín toma un nuevo énfasis el libre mercado, el cual al desaparecer Estados-Nación y Estado-Región de economía cerrada, obligan al planteamiento, puesta en marcha y evaluación de las "reglas del juego" para esta nueva sociedad, dándose origen a la Organización Mundial de Comercio pretendiendo propiciarse los alineamientos entre las disparidades de los países rezagados y los económicamente dominantes. El fracaso más contundente de esta pretensión de articulación de intereses fue en Cancún, Quintana Roo, apenas el año pasado.

La circunstancia anterior resulta preocupante por la falta de voluntad de los Estados-Nación más poderosos para la celebración de acuerdos y tratados de carácter bilateral o multilateral entorpeciendo la construcción de políticas publicas en los Estados-Nación para propiciar mejor calidad de vida para sus habitantes.

Explayarse sobre la función genérica de nuestra profesión de manera universal ante esta realidad puede resultar prolijo; por ello, me circunscribiré al punto central de nuestro interés: México.

Políticas públicas

Sin pretender involucrarme en la ya exacerbada discusión sobre las denominadas políticas publicas aludiré a la pretensión de diseñar un rumbo al desarrollo de la calidad de vida de los mexicanos.

De manera genérica, a veces sin fundamento teórico-académico, se distinguen como Políticas de Gobierno, a aquellas diseñadas por cualquiera de los tres órdenes de gobierno en nuestro país con la finalidad de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, o bien, evitar el deterioro de la misma. Cuando se incluye la participación de diversas expresiones de la misma sociedad se les denominan Políticas Publicas, a juicio de algunos legitimando su confinación brindando la posibilidad de recibir exigencias de la comunidad para su cabal cumplimiento. Cuando se pretende dar permanencia a la construcción de estas grandes líneas de desarrollo a través del tiempo y con la idea de desasociarla de cortes sexenales se le denomina Políticas Públicas de Estado.

Sistema Nacional de Planeación Mexicano

Nuestro país estuvo inducido a través de un modelo econométrico llamado Dimex-Whartton, el cual pretendidamente consideraba todas las variables para prever horizontes de desarrollo nacional y plantearan los economistas los denominados escenarios. Esta circunstancia funcionaba en un posicionamiento absolutamente hermético siendo patrimonio de esa profesión, constituyéndose en los gurús de nuestro destino.

Por otra parte, organizaciones desprendidas de la Organización de las Naciones Unidas, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial se dieron a la tarea de identificar los elementos a cubrir para reconocer a una nación como desarrollada, en proceso de desarrollo o rezagada.

Los referentes eran y son múltiples, desde ofertas en camas, aulas, niveles nutricionales e indicadores similares negándose la especificidad de cada Estado-Nación, así como las aspiraciones reales de la sociedad trazada absurdamente en el papel.

Recientemente, confiando en su realización y puesta en marcha, en México se ha impulsado la creación del Consejo Económico y Social de Estado para establecer una mesa de discusión y construcción de pactos dentro de la sociedad mexicana, así como se impulsa otorgar plena autonomía al INEGI y contar con una información geográfica y estadística confiable, transparente que posibilite toma de decisiones con certidumbre, elemento indispensable para diseñar las políticas publicas y la construcción de escenarios con un mínimo de 20 años y cimentar sólidamente la construcción del edificio social aspirado.

En todo este proceso, sin duda, es necesaria la intervención de los Contadores Públicos, no sólo como ciudadanos sino en su ejercicio profesional, por contar con la formación profesional para el manejo de la información, su articulación, la identificación de excepciones o desvíos y la recomendación de medidas de ajuste; todo lo anterior, dentro de uno de los más altos niveles éticos.

Los instrumentos a nuestro alcance serán: la construcción de programas, la preparación de presupuestos y el diseñó de estrategias de financiamiento para el desarrollo con la identificación de fuentes, costos y ámbitos de pago o amortización.

La estadística no es materia de la economía sino de nuestra profesión y está a nuestro alcance el diseño de estándares de actuación y la configuración de indicadores contables, referentes propiciatorios de la evaluación característica de nuestro ejercicio.

Construcción de instrumentos para la planeación y su evaluación

Nuestra práctica profesional nos ha inducido a la preparación de pronósticos, presupuestos y registro de los eventos cuando éstos se susciten. En la actividad privada como en el sector publico, si no se cuenta con los instrumentos de planeación, se tiende al fracaso; a ello se deben los altibajos en nuestro desarrollo como Estado-Nación, pero también en el cierre de empresas por carecer de los instrumentos característicos de nuestro ejercicio profesional.

Como símil cuando nos responsabilizamos de la preparación de un presupuesto, en realidad no poseemos profundos conocimientos en los procesos productivos, en los esquemas de distribución o en las estrategias de ventas; sin embargo, fungimos como coordinadores y cohesionadores de toda esta información al aplicar las técnicas más evolucionadas a nuestro alcance.

Requerimos de expresiones cuantitativas como unidades de medida, aún dentro de eventos considerados como estrictamente cualitativos —en gran parte contenidos en las políticas publicas— y estamos acostumbrados a recomendar medidas correctivas con claridad y confiabilidad. Sin duda los modernos instrumentos electrónicos han satisfecho en gran medida nuestra necesidad de oportunidad y veracidad. Recuérdese cuando hace 30 años se establecía que el uso de la computación electrónica era campo exclusivo de la ingeniería.

Una vez levantada la información necesaria para la construcción de políticas públicas y validada su posibilidad basándose en una estadística confiable, se pueden construir escenarios. Nosotros intervenimos en la expresión cuantitativa del rumbo, en su programación al asociarlo a temporalidades y a su costeo vinculando a las fuentes de financiamiento o de aportación de trabajo.

La preparación de presupuestos y pronósticos por áreas de responsabilidad, nos permite incluso llevar a cabo la evaluación del desempeño de los ejecutores de las políticas publicas, fundamentalmente cuando se efectúan recuantificaciones de manera periódica y no estrictamente a manera tendencial como cuando los presupuestos públicos eran diseñados con base en tendencias.

Esta necesidad de certidumbre nos lleva a la disminución del ámbito de percepción por debajo incluso de los Estados-Nación, llevándole a una identificación más reducida como puede ser en el caso de México las entidades federativas y sus subregiones, obligando a identificar las potencialidades de la sociedades y los órganos de gobierno responsables de la conducción social, lo cual lleva al uso de técnicas denominadas Estudios de Gran Visión y Prospectiva.

Estudios de Gran Visión y Prospectiva

La imagen deformada del Contador Público invariablemente se venía asociando en dar cuenta precisa de porqué había quebrado un negocio, o bien, cómo y porqué se habían presentado pérdidas en una empresa. Se nos asocio a una función de auditoría en la cual dábamos debida cuenta de las insuficiencias identificadas, sin recomendar con oportunidad correcciones.

Nada más alejado de lo anterior a la Contaduría Pública en el ejercicio de planeación mediante la configuración de los instrumentos para su ejecución, así como una eficaz y ética práctica evaluatoria para recomendar reconducciones con oportunidad. Nos vemos inmersos en los procesos de los Estudios de Gran Visión; adicionalmente, por el sentido analítico brindado por nuestra profesión para identificar fortalezas y debilidades de los entes de gobierno, así como de las amenazas y oportunidades del entorno social con la posibilidad de regionalizar la observación de este último y cohesionarlo con nuestros socios en materia de tratados.

Simplemente, recordemos la evaluación que efectuamos sobre la organización y el control interno de las unidades sujetas a nuestro proceso de revisión y posterior dictaminación.

Un Estudio de Gran Visión precisamente se ocupa de efectuar una evaluación profunda para identificar las fortalezas y debilidades de las figuras de gobierno como coordinadoras del esfuerzo municipal, estatal, nacional o regional. Se visualiza su impacto real con el entorno midiendo su capacidad cohesionadora y de liderazgo. Un estudio de estas características exige una percepción mínima de 20 años hacía adelante a manera de pronóstico tendencial y considerando en el modelo la realización de eventos a partir de las fortalezas y correcciones a las debilidades.

El mismo ejercicio habrá de hacerse identificando con precisión la vocación de un territorio, el giro de las actividades en apego al desarrollo social y la oportunidad con la cual se atiende a las amenazas sobre el entorno. Si nos percatamos, se trata en realidad de un esfuerzo magno de cuando efectuamos una revisión de pronósticos de venta o planes de producción, atendiendo nuestra disciplina los puntos de reposición de inventarios, las temporalidades de surtimiento, el afinamiento de los espacios de control interno, la identificación de insuficiencias de capacidades y, centralmente, nuestra acostumbrada toma de decisiones con base en la información que producimos, o bien, interpretamos. Asociar esta idea a nuestros planes de estudio resultaría ocioso, sin embargo, es preciso observar que el proceso formativo del Contador Público le permite extrapolar la lógica de sus conocimientos a una realidad, posiblemente diferente a su práctica tradicional, aunque con flexibilidad para su ejercicio.

Los Estudios de Gran Visión dan lugar a la configuración de políticas publicas o Políticas de Estado. Esto es, una visión a 20 años con la posibilidad de recomponer en cortes semestrales o anuales el escenario construido con base en esto como parte de la dinámica social. Es decir, tomando como ejemplo el segmento de la salud, hace 40 años el promedio de probabilidad de vida era de 57 años, cuando ahora lo es de 76. Esto es el resultado de la aplicación de políticas publicas para reducir los índices de morbilidad y mortalidad. Este positivo avance implica para el IMSS mayores necesidades de gasto por atención de una mayor población con enfermedades crónicas, algunas de ellas degenerativas, induciéndole necesariamente a procesos de investigación para su atención.

Asimismo, en torno a la Salud, las políticas publicas establecieron estrategias para evitar la mortalidad infantil y si bien se han reducido los niveles de natalidad se ha perdido este perverso elemento de ajuste, incrementándose de alguna manera la población demandante en el corto plazo de mayores espacios educativos, de medicamentos y nutrientes para su sano desarrollo.

Con estos dos ejemplos pretendo ilustrar la dinámica de las políticas publicas y porqué deben vincularse a los estudios de Gran Visión para definir rumbos precisos y de largo plazo para dar certidumbre a la sociedad generándole confianza en su quehacer cotidiano. Resulta sustantivo conocer cuál es la población económicamente activa por sector, quiénes se desarrollan en el ámbito rural, quiénes en el urbano productivo y cuántos participamos en el sector terciario, el de los servicios, y de ahí reconocer nuestras necesidades de desarrollo social comprendiendo en este rubro la educación, la salud, la vivienda, la alimentación y la seguridad física y social. No me refiero a la construcción estadística o a la obtención de información y encuestas, aun cuando lo sabemos hacer, sino a la virtud que poseemos de identificar las fuentes de información obtener a esta e interpretarla para asociarla en un modelo integral tal como cohesionamos un sistema de costos, un flujo de efectivo o coordinamos la elaboración de un presupuesto.

El reto evaluatorio de las políticas públicas

La configuración de Políticas de- Gobierno, de Políticas Públicas o de Políticas de Estado, sea la acepción aceptada o generalizada a la fecha, carece de elementos de control interno o de gestión oportunos, pero lo más importante, carece de objetividad en tomo a la valoración sobre su eficacia en cuanto los fines sociales previstos o en cuanto a su eficiencia para constituirse en contables detonadores de desarrollo. Las preguntas permanentes siguen sin resolverse ¿Esta política pública es la adecuada? ¿La política pública elegida cumple con los beneficios previstos?

A la fecha ha demostrado ser apta nuestra profesión para la configuración de programas, integrándose a estos variadas unidades de medida y estándares de actuación; presupuestos por áreas de responsabilidad, asociativos a la estructura programática (presupuestos por programa), sistemas de control presupuestario y evaluación programática pero sigue careciéndose de un reto más para nuestro desempeño, el satisfactorio beneficio de la sociedad.

Cómo evaluar a las políticas públicas

Resulta fundamental este aspecto para articularse a modelos simples que contengan a múltiples variables que en ejercicios de simulación permitan observar escenarios potenciales y marcar el énfasis requerido por el ente de gobierno o el conjunto social para su desarrollo, en lo general, o bien, su articulación ante la concepción de los Estados-Región o las estructuras multilaterales.

Contando con puntos críticos de información, la Contaduría Pública está en oportunidad de proponer mediante ejercicios de simulación y probables escenarios, los elementos de negociación a mediado y largo plazo ante las instituciones globales, los tratados y el propio desarrollo de la nación. Un pliego propositivo debe sustentarse en información debidamente valorada para negociar intereses nacionales de mediano y largo plazo, no estrictamente en aspectos de coyuntura, cuya transitoriedad propicie beneficios tipo espejismo o ganancias efímeras que no alcancen a consolidarse en beneficio de las familias mexicanas.

Debemos estar conscientes de que cada día los líderes internacionales se sientan en las rondas de negociación con un rico bagaje de información, soportando sus intereses de Estado-Nación y suministrando argumentaciones para debatir sólidamente sobre los intereses de sus conciudadanos. Es deber de la Contaduría Pública mexicana contribuir en este ejercicio diseñando instrumentos y modelos que contengan un sinnúmero de variables para valorar en el proceso de negociaciones los efectos negativos o positivos en las políticas públicas imperantes en nuestra nación.

La Contaduría Pública está en tiempo para articular una metodología precisa en el proceso constructivo de políticas públicas, sistematizar su acopio de recomendaciones o sugerencias de índole técnico específico, así como captar demandas sociales que democraticen el ejercicio constructivo de las multicitadas políticas públicas. Pero resulta más a la responsabilidad de muestra función social la evaluación permanente del desarrollo, cotejándolo al referente previamente construido y retroalimentar con las acciones requeridas para realinear la eficacia de las políticas de estado, asociativamente a los estudios de Gran Visión y sumariamente a los beneficios esperados dentro de los tratados o los convenios de carácter internacional enfocados para propiciar nuestro desarrollo y atender los lacerantes rezagos carentes de justicia social.

Pugnemos por la incorporación de los referentes sustantivos de las políticas públicas en las aprobaciones de presupuesto público y adicionemos la cuantificación de la atracción de la inversión privada para la detonación del financiamiento para el desarrollo.

Financiamiento para el desarrollo

Ha sido materia sustantiva para los Contadores Públicos, el desarrollo de modelos ahora denominados de ingeniería financiera que por incorporarse mucho a la lógica matemática, nuevamente la ingeniería los considera bajo su ámbito. Concibamos a la ingeniería financiera como la aplicación de nuestro ingenio en las finanzas en lo general pero fundamentalmente en las públicas.

El financiamiento para el desarrollo no debe ser estrictamente a partir del gasto público sino en la configuración de infraestructura para propiciar la mezcla necesaria de recursos privados, sociales y públicos; no me refiero estrictamente a los financieros sino también comprende al esfuerzo laboral y la cooperación social.

La concepción de estructuras integrales de desarrollo es nuestra materia, lo cual permite la configuración de auténticos sistemas integrales de información financiera.

Sistemas integrales de información financiera

Debemos asumir el compromiso de articular sistemas integrales de información financiera para incorporar el ejercicio del presupuesto público, las aportaciones de capital privado y social, la apertura del crédito privado y de la banca de desarrollo, cohesionándose a las finanzas públicas para identificar con oportunidad variaciones y desfasamientos. Todo lo anterior incorporado a una plataforma adecuada de registro electrónico para generar información a la sociedad y cumplir así con el ejercicio democrático de la transparencia.

La materia publica y social no es ajena a nuestra función profesional y si bien parece un reto enorme con toda seguridad esta nueva generación de Contadores Públicos la superará.

 
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