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lunes, 10 de octubre de 2005 |
Miembro de la Comisión de Revista del IMCP
De acuerdo con Elmore, la gente aprende en la medida en que
activamente puede manipular hechos extraídos de un marco general y
relacionarlos con eventos específicos de su propia experiencia. De tal
manera, enseñar consiste en hacer que el estudiante se involucre en la construcción activa del conocimiento.
En este sentido el aprendizaje es contextual, ya que:
1) El nuevo conocimiento se adquiere al extender y revisar conocimientos anteriores.
2) Las nuevas ideas tienen significado cuando se presentan relacionadas coherentemente una con otra.
3) El conocimiento se puede utilizar cuando se logra
en situaciones donde se ve la aplicación a la resolución concreta de
problemas.
De lo anterior podemos concluir que ni un profesor con conocimientos
enciclopédicos de su materia (pero con un enfoque totalmente teórico),
ni uno eminentemente práctico podrá lograr un aprendizaje verdadero.
Es por ello que la actividad docente debe tener, por un lado, rigor
académico proveniente de investigaciones de punto en la materia
enseñada, y por el otro, relevancia del conocimiento con vinculaciones
prácticas relacionadas con el contacto empresarial (ver figura1).
Es necesario buscar un equilibrio entre estas tres actividades para
lograr un ambiente de aprendizaje adecuado. La forma en que diseñemos
nuestros cursos, nos dirijamos a nuestros alumnos en clase y los
evaluemos, determinará las condiciones propias para fomentar el
aprendizaje individual y colectivo.
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