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La toma de decisiones. Algunas reflexiones sobre el autosabotaje |
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lunes, 10 de octubre de 2005 |
Directora General de Auditoría de la Contraloría General del Gobierno del D.F.
No es tan fácil tomar decisiones, pues en la vida real es
algo muy complejo, en especial cuando se rebasan los ambientes de
rutina y se entra al campo de la...
incertidumbre relacionada no sólo con
la esencia de la información, sino con dos importantes elementos:
• No contar con toda la información deseable para la decisión que deberá tomarse.
• La existencia de límites de tiempo para la
decisión, pues la oportunidad es un factor decisivo en muchas
decisiones.
Pero con independencia de lo anterior, ante las mismas circunstancias,
uno de los factores diferenciales de entre los individuos para la toma
de una decisión es el proceso mental particular que se adopta y, por
tanto, que caracteriza este mecanismo en cada persona. Diversas
investigaciones se han realizado durante más de 50 años en sujetos
altamente exitosos y no exitosos. Estos trabajos han encontrado que, en
ocasiones, las personas se autosabotean, al caer en trampas o dejarse
envolver por mecanismos subyacentes al interior de sus mentes como
tomadores de decisiones.
Con la perspectiva de conocimiento de diferentes rutinas inconscientes
utilizadas por los decidores y que no coadyuvan a una saludable toma de
decisiones, sino a su sabotaje, los investigadores John S. Hammond,
Ralph L. Keeney y Howard Raiffa enfatizan, entre otras, las
siguientes:
• Dejarse influenciar por los rumores o noticias que
circulan y que al ser conocidos en primera instancia parecen pesar en
el análisis del decidor doblemente. Lo anterior, provoca un peso
desproporcionado de información muchas veces no cierta y a veces
exagerada, en una toma de decisión que, finalmente, no es objetiva por
estar desviada.
• Tomar decisiones basadas con el deseo interno de
justificar las anteriores. El fin es matizar las no afortunadas o
erróneas tomadas con anterioridad. Esto conduce a nuevas disposiciones
no objetivas y erróneas también.
• Confiar en el mecanismo mental de pensar que las
cosas, objeto de decisión, están más lejos en tiempo, de lo que están
en realidad. Esto provoca posponer la decisión o ignorarla, con la
consecuente falta de atención a los problemas o en inoportunidad en la
acción que afectan imagen y resultados.
• Con el deseo intrínseco de proteger el ego y las
finanzas, muchas decisiones se basan no en el deseo de mejorar
productos y servicios ni de ofrecer nuevas opciones de productos, sino
de no perjudicar el actual status-quo que se posee y que ejerce un
magnetismo determinante en el decidor. La idea intrínseca es que las
cosas evolucionen para seguir igual.
• No recibir y tener información no soportada o que
contradiga los informes y proyecciones actuales sobre algún proyecto y
resultado del que el decidor aparece como responsable. El fin es
proteger decisiones tomadas con posible proyección incierta, que se
evita poner en relieve al marginar información que pudiera destacarla.
Lo anterior, son interesantes reflexiones que podemos plantearnos para
discernir si hemos recurrido a alguno(s) de estos mecanismos y para
valorar expost los resultados obtenidos en el tiempo de dichas
prácticas.
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