Hubo un tiempo, en que la contabilidad y el régimen fiscal usaban la misma base para el cálculo del costo de ventas. Pero desde 1986, y por fortuna sólo hasta ahora, 18 generaciones de graduados de las escuelas de Contaduría después, rectificó el legislador aquella autorización comprometida de tomar a la ligera el valor de las compras como gasto deducible, como si los inventarios no existieran.
Si la medida en su época se tomó para compensar al empresario del costo implicado en la creación del impuesto al activo que resultó útil para detener elusiones fiscales basadas en préstamos temporales al final del ejercicio fiscal, de magnitud extraordinaria o si su creación fue para hacer menos pesada la carga de las alzas de precios en épocas en que la inflación, causada por el excesivo desorden en el gasto público, es algo que no vale la pena discutir.
Pero, viendo hacia delante, no se olvide que en esos años el gobierno federal detentaba el control de 54% del PIB y a causa de cubrir sus déficit presupuestales y el financiamiento de sus pérdidas empresariales, la inflación alcanzó un máximo de 159%, lo cual empobreció de manera generalizada a los que no tenían ahorros.
Hoy hay un interés por regresar al antiguo sistema para deducir el costo de lo vendido con la mira puesta en el futuro. De hecho, el artículo 45 G, adicionado a la Ley del Impuesto Sobre la Renta para el 2005, señala que el método escogido para valuar inventarios ha de conservarse durante cinco años, por lo tanto la decisión es seria y debe anticipar las posibles medidas que surjan en el reglamento de la ley, aun cuando la empresa habrán decidido los sistemas y métodos a utilizar, antes de que termine el año.
Definir un sistema de costeo debe servir a la empresa Utilizar el Costo de Ventas para fines fiscales obliga a definirse. Usar dos métodos, el contable y el fiscal, implica conciliar las diferencias, Art. 45-G, y llevar un archivo histórico de aclaraciones, es decir, invertir horas hombre para poder ver hacia atrás. Llevar un solo sistema de costeo que sólo considera como parte de producto los materiales, mano de obra, gastos e inversiones directamente relacionados con la producción, Art. 45-C, facilita identificar el costo directo de los productos, particularmente los industriales, el resto de los gastos indirectos de la Dirección de Operaciones, los no relacionados directamente con la producción, ¿va a integrarse al inventario? ¿Se deducirá como gasto administrativo? ¿Cómo va a conocerse el destino para el cual se paga? ¿Cómo hacer para ver hacia delante en qué invertir?
Para las industrias que manejan múltiples productos en diversas líneas, es de interés conocer la rentabilidad de cada uno de ellos. Es una necesidad para la toma de decisiones que indiquen la rentabilidad de las inversiones, para saber qué hacer y qué dejar de hacer.
A lo largo de las recientes décadas en que el conocimiento, el uso de la computación, la evolución y sofisticación de todo tipo de servicios que se brindan dentro de las empresas, como llevar sistemas, capacitar, administrar prestaciones, planear, medir el desempeño, investigar y hacer labores de mercadotecnia y relaciones públicas, etc., han hecho que el costo de ventas ya no sea el principal costo de operar la empresa.
En la primera mitad del siglo pasado, el costo de ventas, entre materias primas y mano de obra directa pudo haber representado mucho más de la mitad de todo el costo de una empresa, hoy ya no. No es raro ver industrias y empresas de servicios cuyo costo directo no llega a 18 ó 20% del total de costos y gastos de la empresa.
Colocar dentro del costo de ventas, todos los gastos de la Dirección de Operaciones, aun los que no están directamente relacionados con la producción, como lo evidencia el ejemplo real presentado (tabla I) y otros, como los de actividades comerciales, ventas almacenaje y de distribución, que pueden haberse hecho para los productos y clientes, resulta más que evidente que se requiere de otro método de aplicación de los gastos para conocer la verdadera rentabilidad de los productos y las líneas de productos.