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Por lo tanto, otro rubro a evaluar debe ser el valor agregado que el comité de auditoría está aportando a la organización.
En la reciente conferencia anual del IIA, uno de los aspectos interesantes a este respecto fue que algunos directores de auditoría están apoyando a otras entidades como consejeros en el comité de auditoría.
Esto es particularmente significativo, porque las organizaciones están buscando consejeros independientes, y los están encontrando, no solamente en las firmas de auditores externos, en las universidades o en otras firmas especializadas, sino en los mismos auditores internos.
Lo anterior significa que otro aspecto a evaluar es la calidad, tanto moral como técnica, de los consejeros que forman parte del comité de auditoría y, por supuesto, su grado de independencia real de la entidad a la que están apoyando. Ahora bien, el brazo armado del comité de auditoría es la actividad de auditoría interna, es decir, los profesionales que se contratan –ya sea internamente o a través de los servicios de una firma especializada–, para llevar a cabo el plan de auditoría.
Este plan, una vez autorizado por el comité de auditoría y revisado con la administración, es la base de toda la información que será producto de los diferentes trabajos de aseguramiento y consultoría interna. Aquí es muy importante enfatizar que todas las actividades a desarrollar deben tener, como principal propósito, el cumplimiento de los objetivos institucionales.
Por ello, otro aspecto a evaluar es la relación entre el comité de auditoría y los profesionales que desarrollan la auditoría interna, y las calificaciones tanto morales como técnicas de los auditores internos. La actividad de auditoría interna llevará a cabo el plan de auditoría autorizado, en donde uno de los puntos más relevantes deberá ser la evaluación del control interno, entendido como cualquier cosa que apoye el logro de los objetivos.
Aquí el aspecto más importante a evaluar es la ejecución del plan de auditoría en sí mismo, que deberá reflejar una adecontadores cuada evaluación del control interno, la generación de información financiera, el cumplimiento regulatorio, la efectividad y la eficacia de las operaciones, así como el seguimiento de las recomendaciones anteriores.
Una de las tareas más importantes es la relacionada con la gestión del auditor externo, ya que, entre otras tareas, el comité de auditoría deberá asegurarse de su independencia, y de coordinar todas las acciones que realizará en la entidad, de tal forma que no se repitan ni interfieran con otras actividades del auditor interno. Por ello, otro aspecto a evaluar es la relación del comité de auditoría en la gestión del auditor externo.
Una labor que ha mostrado ser muy efectiva –si se lleva en forma adecuada, independientemente de los aspectos regulatorios–, es el seguimiento de las denuncias de prácticas corruptas o ilegales, por medio de diferentes mecanismos, como buzones especiales, líneas de denuncias, etc. En consecuencia, otro elemento a evaluar es la participación del comité en estas acciones.
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