Las decisiones de negocio se sustentan en dos tipos de información que, generalmente, existe en las empresas: la información financiera tradicional que resume las transacciones de un periodo determinado y la información generada por la operación del negocio, por medio de indicadores que reflejan resultados de los procesos desarrollados dentro de la empresa.
Ninguno de estos tipos de información es suficiente para la toma de decisiones en negocios complejos, como la industria de productos de consumo. La información financiera tradicional no permite una adecuada toma de decisiones, ya que presenta resultados globales de la entidad, normalmente agrupando movimientos y saldos por conceptos generales de ingresos, costos y gastos en estados de resultados, que en el mejor de los casos, se generan a nivel división o unidad operativa y no reflejan los segmentos de negocio que tiene la naturaleza misma de la industria, dados por su estructura comercial, tipos de clientes, cobertura geográfica y clasificación de sus productos. Adicionalmente, la información financiera tradicional no se relaciona con las actividades y procesos desarrollados para abastecerse de mercancía, fabricar, almacenar y distribuir sus productos, así como de servir a sus clientes; es decir, no provee un reflejo de la cadena de valor interna que permita administrarla eficientemente.
Revisa el Artículo Completo (Haz Click Aquí) Nota: El presente artículo es complementario del número 407 de la Revista Contaduría Publica, correspondiente al mes de Julio relacionado con el tema: Innovación en la Contabilidad. |