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Podemos afirmar que un verdadero profesionista en cualquier área del conocimiento, sólo puede considerarse como tal, en la medida en que se desarrolla como persona íntegra, ya que, además de aportar los conocimientos teóricos y técnicos de una disciplina.
También usa estos recursos indispensables a partir de los valores éticos fundamentales como son: la honestidad, justicia, equidad, lealtad, respecto a la confianza que le otorga la sociedad al solicitar sus servicios; es decir, hacer uso de su alto nivel de responsabilidad. os valores y la ética son un componente inseparable de la actuación profesional, en la que pueden identificarse, al menos, tres elementos: 1. Un conocimiento especializado en la materia de intervención profesional. 2. Una destreza técnica en su aplicación al problema que se intenta resolver. 3. Un cauce de la conducta del profesionista, cuyos límites no pueden ser desbordados faltando a la ética. El punto de partida se centra en el individuo. Cada persona no es, solamente, un objeto en el mundo de otros, sino está en una posición de tiempo y espacio desde la cual, él o ella experimenta, constituye y actúa en su mundo de acuerdo con sus interpretaciones y expectativas de crear condiciones favorables para su permanencia y desarrollo, debiendo ser los valores sus propios cánones de comportamiento. La familia trajo a los individuos y los introdujo a esa red invisible que contiene la célula de la sociedad, por conductas y valor moral, sabiendo distinguir acerca de lo permitido, permisible y lo no aceptable, lo rechazable e incluso lo prohibido. Más adelante se le encomienda a la educación formal el complemento de lo que la familia pudo haber dejado pasar para una convivencia en un plano más amplio, como contexto social. Estos nuevos escenarios proponen una comparación y discernimiento de lo aceptado por el grupo y de lo que debiese ser eliminado de su persona y que, tal vez, en su grupo familiar no tenía la menor importancia. Con el roce social y la cultura acumulada, el individuo va eligiendo la senda a seguir de acuerdo con las pautas sociales y el trazado evolutivo que la sociedad le ha condicionado. Si tiene la suerte de elegir una actividad o profesión socialmente estructurada, es el caso de la Contaduría Pública, el propio trabajo le dictará nuevas normas de trabajo y desempeño aceptables al entorno laboral. Así, cada tipo de trabajo generará códigos, lenguajes y prácticas e incluso las condiciones de proteger y preservar el propio trabajo. Por tanto, cada grupo de trabajo establece las condiciones del desarrollo profesional y las condiciones de las prestaciones y contraprestaciones, en un sentido socialmente aceptable, se otorgan niveles, reconocimientos y prácticas socialmente reconocidas, que generalmente se reflejan en la imagen, el prestigio y hasta en lo económico. La ética, entendida como: la ciencia o rama de la filosofía que considera la bondad o malicia en los actos humanos de acuerdo con la luz natural de la inteligencia humana. La ética se ocupa de aquellos actos que el hombre cumple libremente y de su relación con el último fin; trata, por tanto, de establecer las normas rectas de la conducta humana para después aplicarlas a la vida cotidiana. La ética no basa sus conclusiones en dogmas ni en prioridades legales de gobierno ni en autoridad divina o terrena, por eso sus conclusiones requieren explicación y justificación razonada a la luz del pensamiento, coherente con la conducta social esperada de cada individuo. Pueden existir causas legales, pero a la luz del intelecto y razonamiento individual, se respetarán o desecharán, las disposiciones que no sean aprobadas por su criterio ético (caso de los derechos humanos de los inmigrantes, o bien, de los matrimonios homosexuales, por citar un par de ejemplos). Retomando el aspecto individual, cada persona tiene una identidad, pero también puede cambiar, considerablemente, desde el momento en que se vive bajo las condiciones no programadas en su propio esquema de sociedad (fue preparado para actuar en una sociedad prediseñada en su particular concepción), pero a medida que su destino no lo coloca dentro de lo esperado por sus expectativas, se desajustan sus valores y podrá ser un sujeto presionado por su moral y sus propias acciones; condiciones que lo ubican como “otro” individuo dispuesto a actuar de manera diferente. La persona puede experimentarse de diferentes maneras, sin que esto se refleje como una alteración de su propia personalidad, situación que puede presentarse en diferentes ámbitos de acción en la sociedad. La institucionalización de una profesión se logra, por la utilidad de su servicio, mismo que ayuda a la configuración de los esquemas sociales respondiendo a las necesidades de su tiempo. De igual forma podemos puntualizar la co-responsabilidad de las instituciones educativas, como centros generadores del conocimiento a la sociedad o de la actuación profesional de médicos, abogados o ingenieros sin distinción. Es mediante esta actuación social que se han institucionalizado, quedando firmes dentro del quehacer natural de la propia sociedad. La Contaduría Pública es una actividad profesional que desarrolla la técnica contable por medio de un proceso lógico, obteniendo información financiera comprobable y proporcionando medios de control sobre las operaciones realizadas por cualquier entidad económica. Cito lo anterior, ya que es el profesional de la Contaduría el perfecto asesor de los negocios, por su preparación integral, es decir, en todas las áreas de las organizaciones. Sus estudios y su preparación lo ligan, estrechamente, con el área financiera, fiscal y la creación de información, así como con su verificación. Siempre tendrá un lugar en la sociedad, mientras su actuación sea honesta y eficiente; mientras exista la esperanza de elevar los niveles de bienestar humano, ya que, es una profesión que hace al mundo económico funcionar. La complejidad de las operaciones, transacciones y negocios requieren de profesionistas, cada vez, más capacitados y con verdaderas aspiraciones de ser útiles y de tener éxito. Para concluir, la ética en el ejercicio profesional de la Contaduría Pública se convierte en indispensable y la debemos concebir en el desarrollo de su actividad cotidiana bajo la observancia de valores. Cuando esto se cumple, comienza a formar parte de su personalidad en la cual quedará de manifiesto su calidad de persona, lo que hará del trabajo profesional una actividad digna que busque el bien del hombre y de la sociedad, y permita, a su vez, que el profesionista trascienda convirtiéndose en una persona íntegra, en un verdadero ser humano. Nota: El presente artículo es complementario del número 409 de la Revista Contaduría Publica, correspondiente al mes de Septiembre relacionado con el tema:
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