El rendimiento nominal que otorgó el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de 4 8.6% y en término de dólares de 46.3% en el 2006 a los inversionistas nacionales e internacionales, lo ubicó entre los más rentables del mundo.
La evolución "extraordinaria" de los precios de las acciones que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores se sustenta en la estabilidad macroeconómica y el ciclo favorable de las emisoras, que mantienen niveles de valuación atractivos. Con ello, las sociedades de inversión de renta variable dinamizaron su demanda y los inversionistas institucionales, como las afores y los grandes fondos de inversión, inyectaron alta liquidez al mercado de valores, pese a los conflictos políticos y sociales que se vivieron en el país a lo largo del 2006. Un elemento adicional que viene explicando el interés por México en la categoría de mercados emergentes se relaciona con la expectativa de liderazgo del país en la misma clase, argumentan analistas de Ixe Casa de Bolsa. El principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores concluyó el 2006 en los 26,448.32 puntos. El mercado accionario mexicano anotó 61 máximos históricos, y su mayor alza en la jornada fue la del 15 de junio, cuando ganó 6.73 por ciento. El cierre del 2006 marcó el cuarto año consecutivo de alzas para el IPC, que en el 2005 avanzó 37.8%, en el 2004 ganó 46.9% y 43.5% en el 2003, siendo el 2006 el mejor de los últimos cuatro años en cuanto a rendimientos. Cuando concluyó el 2005, el IPC se encontraba en las 17,803 unidades, subió a principios de mayo del 2006 a los 21,823, para luego caer a su mínimo del año, el 13 de junio, en los 16,653 enteros, en medio de una venta generalizada entre las acciones de mercados emergentes debido al nerviosismo sobre economía y las tasas de interés estadounidenses.
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