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escrito por Gerardo Cruz Vasconcelos
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miércoles, 03 de enero de 2007 |
Uno de los aspectos más relevantes del próximo sexenio será impulsar el crecimiento acelerado, cuidando su orientación hacia la reducción de la pobreza, es decir, procurando la mayor generación de empleos por unidad de Producto Interno Bruto (PIB)
Para alcanzar el crecimiento acelerado no hay fórmulas mágicas. El incremento de la inversión en capital por unidad de PIB, llamado coeficiente de inversión, resulta imprescindible. El aumento del coeficiente de inversión podría provenir de la inversión en infraestructura, atendiendo a declaraciones del presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien ha señalado que su gobierno planea invertir alrededor de 40,000 millones de dólares por año en este rubro, es decir, 4.7% del PIB, lo que equivale, grosso modo, a 440,000 millones de pesos anuales. Otras iniciativas de ley, como la laboral y la concerniente a la amplia apertura a la inversión privada en materia de generación y distribución de electricidad, requieren de reformas constitucionales sólo alcanzables mediante una mayoría compuesta: dos terceras partes del Congreso y, además, el voto en favor de la mitad de las legislaturas de los estados. El tiempo dirá sobre la posibilidad de alcanzar estas importantes reformas.
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