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La apertura comercial ha llevado a una reducción de los ingresos fiscales por concepto de impuestos a la importación. Mientras en el año 2000 el fisco recaudó 0.60 por ciento del PIB gracias a los aranceles, en 2006 esa aportación bajará a 0.33 por ciento, según datos del SAT.
Además, con la eliminación del arancel a más de 6 mil fracciones, determinada durante 2006, esa aportación prácticamente desaparecerá durante este sexenio. Hasta el momento no se tiene un plan inmediato para sustituir esos ingresos, a menos que se realice la reforma fiscal integral. "Esa es la idea central, sacrifiquemos la recaudación de aranceles a cambio de generar economías, y en consecuencia se recaude más Impuesto Sobre la Renta (ISR)", mencionó Juan Enrigue, socio del Área Legal de Ernst & Young. Explicó que el ajuste arancelario efectivamente significa una disminución de ingresos para el fisco, pero que se compensa a través del ISR con la generación de inversión que detona la economía de mercado. Jorge Sánchez, socio del Área de Comercio Exterior de Deloitte, indicó que ante la dinámica comercial, el fisco requiere de una reforma fiscal integral para hacerse de mayores ingresos tributarios. Además, que Hacienda debe tomar otras medidas para combatir la economía informal.
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