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El tema de gobierno corporativo ha estado muy de moda en los últimos años tanto en México como a nivel mundial, y hay una razón de peso para que sea así. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) define este concepto como "el sistema bajo el cual las sociedades son dirigidas y controladas".
Analistas especializados observaron que las crisis financieras del sureste asiático en 1997 tuvieron un mayor impacto en los índices de las bolsas de valores y en la depreciación de las monedas en los países con menores estándares corporativos, en especial, en lo referente a la protección de minorías. La OCDE considera que el concepto de gobierno corporativo implica un conjunto de relaciones entre la administración de una entidad, sus consejeros, sus accionistas y los terceros interesados (empleados, proveedores, clientes, etcétera). Por lo tanto, su propósito es proveer una estructura que determine y vigile los objetivos que las entidades persiguen. Las compañías que cuentan con prácticas de gobierno corporativo y que van más allá del cumplimiento regulatorio han obtenido mejores condiciones de acceso al capital, habilidad de crear nuevas alianzas y atracción de nuevos inversionistas, así como legítimas maneras de reducir riesgos potenciales y hacer más eficiente su operación. El gobierno corporativo es una herramienta que puede generar valor al ser implantando de forma inteligente y tiene influencia en aspectos como: reputación, eficacia estratégica y rentabilidad. No es cuestión de copiar recetas, pues éste debe ser adecuado a las necesidades de la entidad, ya que de no ser así puede volverse ineficiente y burocrático y su valor será desperdiciado. |