Las impredecibles crisis en que se vio envuelta la profesión contable durante los años pasados, sobre todo en Estados Unidos, hizo pensar a algunas personas que el trabajo de los contadores debía ser seriamente cuestionado y que no volvería a ser el mismo de antes; de hecho, una de las antiguas ocho grandes firmas contables pagó el precio de sus errores desapareciendo.
Y por otras razones, pero en la actualidad, de aquellas ocho sólo quedan cuatro grandes firmas de auditoría a nivel mundial, aunque algunos despachos más pequeños comienzan a destacar y pronto tendrán un reconocimiento global. Sorprendentemente y a pesar de todo, los contadores han regresado y más vale que el mundo de los negocios esté atento a ello, a riesgo de perder la gran oportunidad de contar con su asesoría en momentos cruciales. Tres son las razones para este regreso. La primera, directamente relacionada con el ámbito mexicano, son las nuevas Normas de Información Financiera que están sustituyendo paulatinamente a los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados que rigieron durante los últimos 50 años. En segundo lugar, están los pronunciamientos internacionales sobre un más sano Gobierno corporativo. Dependiendo del tamaño de las empresas y de su ámbito de acción, las que hay observan los Principios de Gobierno Corporativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o la polémica Ley Sarbanes-Oxley o la primera edición revisada del Código de Mejores Prácticas Corporativas del Consejo Coordinador Empresarial y que, por supuesto, deben respetar la nueva Ley del Mercado de Valores. Muchos de los apartados que se tocan en estos documentos legales o de simple recomendación hacen alusión a la Asamblea de Accionistas, al Consejo de Administración, al trabajo de contadores y al de los auditores. La última razón es bastante tradicional y no ha perdido validez pese a los escándalos en otros países, y son los impuestos. Muchas personas que ignoran lo que un contador público hace, saben, al menos, que es la persona indicada para presentar correctamente su declaración de impuestos y que conoce las leyes fiscales lo suficientemente bien como para cumplir a la perfección con ellas y, además, sacarle provecho a todos los resquicios o errores que contengan, en beneficio del causante. * Francisco Javier Calleja Bernal es profesor de planta del Tecnológico de Monterrey-Campus Ciudad de México y miembro de la Comisión de Análisis y Difusión de las Normas de la Información Financiera del CCPM. |