La mayoría integrada por diputados de PAN, PRI, PVEM, Panal y Alternativa aprobó, con modificaciones cosméticas, la nueva ley del ISSSTE, que contempla la creación de un nuevo sistema de pensiones, aumenta la edad de jubilación, constituye una Afore pública (Pensionissste) con vigencia de sólo tres años, y promete sanear las finanzas de la institución.
Dicha legislación, producto de la negociación entre la Secretaría de Hacienda y Elba Esther Gordillo, contó con la complicidad del Revolucionario Institucional, que fue cuestionada inclusive por distintas voces del priísmo que lamentaron: ''Hoy confirmamos que la maestra todavía gobierna en el partido''. Al final, sin embargo, como en los mejores tiempos del régimen tricolor, la incipiente rebelión fue desactivada, se impuso la línea y un grupo de 40 diputados priístas inconformes fueron obligados a votar en favor del dictamen. Así, la fracción priísta dio marcha atrás, en una operación dirigida por Emilio Gamboa, y rompió su compromiso con el PRD para incluir en el dictamen una modificación que permitiera al Congreso ratificar el nombramiento presidencial del director del Pensionissste y evitar, como se pretendía, el manejo discrecional de los ahorros de los trabajadores. La oferta del PRI y del PAN a los perredistas fue que los senadores presentarán una iniciativa de reforma a la Ley del SAR, con objeto de crear candados para la elección del director de la Afore pública, pues como fue aprobado el dictamen esa facultad se le concede al director del ISSSTE, en este caso Miguel Angel Yunes. |