La reforma fiscal, urgente y necesaria, tiene que estar bien balanceada, pues no sólo debe conllevar una mayor recaudación de impuestos, sino mayor transparencia y eficiencia en el gasto.
Para el secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, la prioridad también es simplificar el pago de impuestos, que "en apariencia es donde puede avanzarse más rápido". Sin embargo, reconoce que cada vez que se intenta, "se topa con pared ante lo complejo que resulta el sistema tributario mexicano por las muchas excepciones que tiene". Revisar las excepciones es necesario para que haya una aplicación fácil del régimen fiscal, de lo contrario, Hacienda tiene que estar evitando goles y para ello pone más reglas y disposiciones, hasta hacer que el sistema sea "tremendamente complejo", admite el funcionario. Carstens comenta que "la expansión del crédito bancario para apoyar la construcción de infraestructura, a empresas y al sector agrícola, así como la decisión de que la banca de desarrollo asuma mayor riesgo para complementar e impulsar el financiamiento privado", tenderán a reflejarse en una mayor capacidad de la economía mexicana para reducir los efectos de una desaceleración de Estados Unidos. En torno a la negociación de la reforma fiscal, cauto en su respuesta, el secretario de Hacienda expone: "Se ha avanzado mucho en el consenso que se necesita. Todos los actores (legisladores, gobernadores, empresarios y organizaciones) tienen una actitud constructiva para buscar una reforma fiscal amplia, pero hay a quienes les importa más un aspecto que otro." |