Desarrollo de los modelos estructurales de tipo multidimensional como fundamento para la gestión efectiva de las organizaciones trasnacionales con un enfoque de gobierno corporativo
La globalización y los cambios tan acelerados que ha sufrido el entorno mundial han orillado a las culturas y sociedades a acercarse más unas a otras. El mundo ya no es lo que fue hace 50 o 20 años, incluso, no es el mismo que en 1995. Podemos pensar en fenómenos como internet, las telecomunicaciones, los tratados de libre comercio, el establecimiento de bloques comerciales, el crecimiento de las economías del lejano oriente, la expansión de la democracia, las guerras y el terrorismo. Se ha mencionado que la fuerza moderna que impulsa el crecimiento, el movimiento y todos los cambios de nuestro entorno contemporáneo es el mercado. Se habla de la información como el cuarto poder. No es realista negar que el mercado posee una influencia preponderante sobre las economías y que el manejo de la información oportuna y relevante puede marcar la diferencia entre un competidor y otro. La tendencia actual se perfila hacia una integración de las empresas, las marcas, las estrategias y los esfuerzos, sobretodo en el ámbito internacional. Vemos cómo grandes grupos empresariales que antes luchaban entre sí, ahora se unen para enfocar sus esfuerzos hacia terceros competidores, la mayoría de las veces más pequeños. Se habla de la desaparición de la pequeña empresa y de la expansión de las grandes instituciones trasnacionales. Éstas son las tendencias que viajan de boca en boca, de empresa en empresa y de país en país. Hay mitos y hay realidades. Es crítico discernir entre uno y otro para poder planear, crecer, sobresalir y tener éxito. Lo que sí es un hecho es que tanto las grandes empresas trasnacionales como los pequeños microempresarios han tenido que aprender a reconocer este mundo cambiante y estar dispuestos a reaccionar con prontitud ante las demandas del mismo, so pena de quedar rezagados y ser consumidos por la obsolescencia. Conviene analizar la situación que viven las empresas trasnacionales modernas, los factores que influyen en su crecimiento, la forma en que se organizan para sobrevivir y sobresalir, sus mecanismos de reacción y ataque que permiten su expansión, su capacidad de respuesta y sus posibilidades de subsistencia. Desde la revolución industrial, donde por primera vez en la historia del hombre se empezó a documentar el proceso de la administración, seguido de la época de grandes inventos y descubrimientos a fines del siglo XIX y principios del XX, hasta nuestros días con las grandes revoluciones tecnológicas; el hombre se ha visto en la necesidad de organizarse, de estructurar su quehacer y sus procesos, ordenar su vida, de conocer sus fuerzas, las herramientas de que dispone, su capacidad de trabajo y la explotación de su intelecto. La organización tradicional de las instituciones, y más de las instituciones de carácter internacional o multiregional, ha sido comúnmente la piramidal: un jefe o encargado general, distintos encargados de zona que depende de él o ella; gerentes de localidad o plaza que reportan a cada uno de estos encargados regionales. El número de niveles en una organización estaba relacionado con la cantidad de empleados que laboraba en ella. Así, podíamos tener empresas pequeñas de corte nacional, de 50 empleados y con tres o cuatro capas administrativas, hasta grandes trasnacionales con 40 o 50 mil empleados y estratos de 15 o 20 capas administrativas. En consecuencia, cada nivel o capa tenía un equipo de trabajo circunscrito a su propio entorno, que respondía a las necesidades de dicho ambiente. Las relacionales laborales eran distantes, frías, burocráticas. Las posibilidades de ascenso en las organizaciones estaban limitadas a unos cuantos. La toma de decisiones se tornaba pesada y lenta. En resumen, estas organizaciones funcionaban como un animal enorme, torpe en sus reacciones, lento en su movimiento y, por consiguiente, ineficaz en sus resultados. Las organizaciones más recientes han reconocido la necesidad de estructurarse de un modo más funcional, menos apegado al modelo tradicional, y más adecuado a las necesidades del mercado y la modernidad. Ya no se adopta tanto la estructura piramidal de decenas de capas de equipos administrativos. La tendencia es buscar organizaciones cada vez más planas, las burocracias son más ligeras y transparentes, los procesos son más ágiles, la atención al cliente es más eficaz. La comunicación es más abierta y los procedimientos y mecanismos de operación más suaves. Esto ha supuesto una serie de cambios culturales y sociales importantes. No podemos afirmar que haya sido un fenómeno que se dio de un año para otro, inclusive ni de una década a otra. Ha sido parte del cambio global y social que el mundo ha experimentado a lo largo de las últimas tres o cuatro décadas. En el mundo de las organizaciones se afirma que sólo aquellas empresas que tengan la capacidad de reaccionar con la misma rapidez con la que lo espera el cliente, que sepa y pueda acomodarse a las necesidades de los consumidores con la misma agilidad con la que éstos pueden cambiar sus opciones y comprar el mismo producto o servicio en otra sede, serán aquellas que logren sobrevivir. De hecho, así ocurre actualmente; podemos observar los casos de PanAm y Enron que desaparecieron por completo del mercado. En cambio, hemos visto el surgimiento de grandes productos y marcas como Big Cola y Southwest, que han logrado posicionarse de una manera acelerada y eficaz. Resulta evidente mencionar que las razones y causales de ambos casos son variadas y diversas. No es menester de este artículo analizarlas con detalle, sólo mencionarlas a modo de ejemplo, con la finalidad de ilustrar cómo el mercado, la información y la estructura de las organizaciones influyen directamente en el éxito de las mismas. Lo que se pretende lograr es analizar el comportamiento y el entorno actual de las empresas trasnacionales que desean seguir sobreviviendo y sobresaliendo en el mercado internacional; que están dispuestas a asumir los cambios y ajustes necesarios para que sus instituciones prevalezcan, y que han adoptado sistemas, procedimientos y mecanismos capaces de acomodarse de un modo continuo y sistemático a las necesidades del entorno. Ante todo, es importante reconocer el cambio cultural por el que han pasado estas instituciones, saber identificarlo, así como documentar y extraer las lecciones que nos puedan ayudar a comprender cómo se ha dado el fenómeno en el grupo de “unos cuantos” para aplicarlo a la mayoría. Aunque en nuestro mundo moderno siguen existiendo culturas regionales, a las que siempre será necesario respetar, impera la necesidad de identificar las fórmulas adecuadas que puedan ser implementadas uniformemente a lo largo y ancho del globo, sin menoscabo de la identidad local, pero en beneficio de la imagen, prestigio y productividad de las instituciones. Por ello, es importante estudiar y analizar el comportamiento de las estructuras organizativas, los procesos culturales y los sistemas de una serie de instituciones trasnacionales representativas de este fenómeno. Ello permitirá obtener una serie de elementos que pueden tomarse en cuenta para modelar y plantear consideraciones que coadyuven al enriquecimiento de las mismas, según prácticas exitosas, con el fin de lograr mejor resultados a nivel individual y colectivo. Es posible afirmar que la cultura, el empuje y los resultados que una institución posee son reflejo de sus integrantes. Al mismo tiempo los integrantes de una institución son reflejo de sus líderes. La forma en que un director general, un gerente o un consejo de administración operan una institución se ve reflejada en todos los miembros de dicha organización. Se dice con frecuencia que los empleados o equipos de trabajo muestran las actitudes y disposiciones que sus jefes o líderes les transmiten. Esto nos lleva a enfocar el estudio que se pretender realizar a lo largo de un periodo de investigación, para sustentar y justificar que el modelo de gobierno que cada organización adopte influirá directamente en su cultura y los resultados que obtenga. Por tanto, será necesario tomar en cuenta una serie de elementos relacionados directamente con las estructuras de gobierno corporativo de las instituciones, sean éstas con fines de lucro o no, para complementar el análisis que se haga de ellas. Esto nos llevará a concluir, de una manera coherente y consistente, que los modelos de operación y gestión están ligados a los modelos de gobierno. * Aspirante al Doctorado en Administración de la Universidad Anáhuac del Sur |