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Norma Internacional de Control de Calidad (ISQC1) |
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Revista CP
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lunes, 01 de agosto de 2005 |
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Responsabilidad con la calidad
El director de cada firma o el director de práctica profesional asume
toda la responsabilidad sobre el sistema de control de calidad de su
firma, por ello, es indispensable que cualquier persona asignada a la
responsabilidad operacional de control de calidad cuente con
experiencia suficiente y competente, así como con la autoridad
necesaria para poder asumirla.
Rotación de socios y personal profesional
Es necesaria la rotación de socios dentro de la propia firma que tiene
a su cargo la auditoría de estados financieros, tanto de empresas
públicas registradas en bolsa como no listadas y, en ocasiones, se
requerirá evaluar la rotación de los gerentes así como de encargados de
la auditoría, en los casos en que los mismos hayan tenido un periodo de
tiempo largo de asignación que pueda afectar la objetividad de su
revisión. El periodo para la rotación del personal de auditoría debe
atender los requerimientos establecidos en el Código de Ética de IFAC o
cualquier otra obligatoriedad de tipo legal. Aun cuando estos criterios
de rotación pueden ser onerosos para algunas firmas, se consideran
apropiados y deseables para salvaguardar los intereses de los
inversionistas y, en general, de los usuarios de la información
financiera auditada.
Aceptación y continuidad de clientes
El aceptar y continuar la relación de trabajo con los clientes de cada
firma constituye un elemento primordial en el sistema de control de
calidad, ya que estas decisiones se tienen que tomar con base en el
resultado de aplicar procedimientos encaminados a calificar la
integridad del cliente, a evaluar la competencia profesional del
personal de la firma para llevar a cabo el trabajo, los tiempos y
recursos humanos para efectuar el mismo, el cumplimiento de los
requerimientos éticos y otros aspectos adicionales. La evaluación de la
integridad de la administración del cliente es esencial, y en este
sentido, algunos aspectos a considerar son los siguientes: reputación
de los accionistas y funcionarios principales; la actitud de la
administración hacia el mejoramiento del control interno y, en su caso,
tendencia a la interpretación agresiva de principios contables; la
forma en que un cliente trata de mantener los honorarios de auditoría
lo más bajo posible; las limitaciones o indicaciones que la
administración haga sobre el alcance del trabajo de auditoría o
contacto con auditores anteriores; la posibilidad de que un cliente
pueda estar involucrado en actividades ilegales, etcétera.
Como resultado de la aplicación de estos procedimientos para la
aceptación y continuación de trabajos con clientes, la firma puede
estar en posibilidad de declinar un trabajo, considerando para ello las
responsabilidades legales y profesionales aplicables a las
circunstancias, incluida, en un momento dado, la forma en que la firma
comunicará estas decisiones a los clientes potenciales o actuales.
Cuando la firma decida aceptar, continuar o declinar la relación con el
cliente o el trabajo específico, es necesario documentar por escrito la
forma en la cual estos asuntos fueron resueltos, a fin de que cuando
sean objeto de revisión de control de calidad se demuestre que se
cubrieron los aspectos antes referidos.
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