El enfoque teórico
| El enfoque práctico
|
| Es aburrido y tedioso | Es dinámico y ágil |
| Es abstracto | Es concreto |
| Es poco interesante | Es atractivo |
| Consiste en memorizar | Es aplicación del conocimiento |
Lo anterior refuerza la idea de que un curso más práctico, con muy poca
teoría nos dará mejores resultados en todos los sentidos; sin embargo,
la taxonomía de Bloom utilizada para jerarquizar los niveles del
desarrollo humano en el dominio de determinado conocimiento, nos dice
lo siguiente:
Existen seis niveles de conocimiento en orden ascendente, de lo más
fácil, a lo más difícil, dependientes el uno del otro, éstos son:
Conocimiento
| Retención del material previamente aprendido. |
Comprensión
| Entendimiento del significado del material. |
Aplicación
| Uso de la información en situaciones concretas. |
Análisis
| Subdivisión del material
en sus partes o elementos, para aclarar su origen y efectos. |
Síntesis
| Integración de las partes y elementos para constituir un todo. |
Evaluación
| Emisión de juicios de
valor del material para determinados propósitos, empleando criterios
definidos. |
Para llegar a la evaluación, tenemos que pasar por los cinco niveles
anteriores; es decir, si enseñamos teoría como una simple repetición o
memorización de material, y hacemos ejercicios prácticos, para
facilitar su comprensión, sólo habremos llegado al tercer nivel del
conocimiento.
Para ascender a los siguientes niveles, requerimos comparar y
discriminar entre diversas teorías contables, entender los factores
económicos y la naturaleza de las transacciones que realizan las
organizaciones; el estudiante deberá ser capaz de utilizar ideas viejas
para solucionar problemas nuevos que se presenten.
Para tal efecto, los profesores debemos utilizar la teoría contable
como un mecanismo de razonamiento que dé validez a la aplicación de
reglas o criterios específicos, y no como un simple marco introductorio
de referencia del curso, sin ninguna utilización posterior, pareciendo
que la teoría va por un lado y la práctica por otro. Tan es así que el
alumno siempre pregunta ¿va a venir teoría en el examen?
Es cierto, como ya se mencionó, es más difícil que el alumno se
interese por el análisis de la teoría contable, que por la resolución
de problemas concretos, pero si como profesores desdeñamos la enseñanza
y análisis de los marcos teóricos contables, teniendo cursos cada vez
más prácticos, estaremos ocasionando una carencia de pensamiento
crítico en nuestros futuros contadores.
¿Porqué nos sorprende que en los procesos de auscultación de la
normatividad financiera, que implican la emisión de juicios de valor,
la participación de la profesión contable sea casi nula y con pocas
aportaciones?