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Impuestos verdes y reforma fiscal |
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escrito por Jorge Emilio González M.
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miércoles, 18 de julio de 2007 |
La política fiscal de cualquier nación es un instrumento fundamental de la política económica. No se trata únicamente de incrementar los recursos a disposición del Estado vía la recaudación de impuestos para financiar el desarrollo, sino también de establecer incentivos adecuados para modificar las conductas de los actores económicos y de los mercados.
Desafortunadamente, desde hace varios años se ha dejado de lado una reforma fiscal para mejorar el funcionamiento de los mercados en materia ambiental. El actual proyecto de reforma fiscal presentado por el Ejecutivo federal tampoco consideró incluir una propuesta de impuestos verdes.
Los llamados impuestos verdes no persiguen fines meramente recaudatorios, sino extrafiscales, es decir, pretenden mejorar la calidad de vida y proteger la salud de las personas, así como conservar y restaurar el medio ambiente, modificando los patrones de producción y de consumo.
Los impuestos verdes pueden hacer cada vez más caro el hecho de contaminar, arrojar o generar residuos o utilizar productos tóxicos, a la vez que pueden premiar con la exención o devolución de dichas contribuciones a aquellos actores económicos que realicen prácticas de producción y de consumo más amigables con el medio ambiente. Los ecologistas reconocemos la importancia de aprobar una reforma fiscal que permita al Ejecutivo federal cumplir con el Plan Nacional de Desarrollo.
La propuesta de reforma fiscal actualmente en discusión contiene reformas constitucionales que, para poder aprobarse, requieren de una mayoría calificada de dos terceras partes, por lo que el respaldo de la fracción parlamentaria del Partido Verde al proyecto de reforma fiscal del Ejecutivo podría resultar imprescindible.
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