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escrito por Héctor Vázquez Tercero
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lunes, 21 de enero de 2008 |
Nadie sabe hasta qué punto será la desaceleración estadounidense o, en su caso, la recesión (que se da cuando la economía sufre retroceso en dos trimestres seguidos). La crisis era una "muerte anunciada" desde hace tiempo, pero no se quería admitir.
Ahora bien, dada la intensa dependencia que México tiene del país vecino, el impacto de esa crisis en la economía nacional será importante y vendrá por distintos canales, entre ellos mediante una menor demanda de productos mexicanos y una disminución del flujo de remesas familiares. Por lo pronto, ya el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, admitió que el pronóstico para el PIB de 2008 en México se reducirá del 3.8 por ciento previsto originalmente, a cerca de 3.3 por ciento que está estimando el sector privado del país, y podría ser más.
Paradójicamente, hace un par de días el presidente Felipe Calderón declaró que "el escenario preocupante realmente hasta me emociona un poquito, y me asegura que vamos a salir extraordinariamente bien este 2008".
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