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Al cumplirse 14 días de la toma de la tribuna en el Senado, se aplazó la discusión para formalizar la realización del debate nacional en torno a la reforma de Pemex, ya que los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Convergencia pidieron más tiempo para analizar el presunto “acuerdo inicial” de un día antes en la Comisión de Energía, firmado por el perredista Graco Ramírez.
En ese contexto, el coordinador de los senadores perredistas, Carlos Navarrete, tuvo que enfrentar la molestia de sus aliados en el FAP y de sus compañeros de bancada, pero en todo momento rechazó “las descalificaciones al trabajo de Graco Ramírez”, que se dieron dentro del citado frente. Navarrete sostuvo varios encuentros.
Se discutió lo tratado por los coordinadores del FAP la noche anterior con Andrés Manuel López Obrador, y cómo salvar la situación con los legisladores de PT y Convergencia, a quienes incomodaron las declaraciones que un día antes formuló el presidente de la Comisión de Energía, Francisco Labastida Ochoa, en el sentido de que Graco Ramírez firmó el acuerdo en representación del FAP.
Navarrete aseguró que no hubo ninguna discrepancia, y que siguen firmes en la exigencia de que no haya periodo extraordinario de sesiones entre mayo y agosto. Hubo versiones de que varios integrantes de su bancada lo presionan para que se acepte el acuerdo y se entreguen ya las instalaciones del Congreso, pero Navarrete lo rechazó.
También se comentó que los legisladores perredistas presentarán un manifiesto para responder a las críticas de Felipe Calderón al sol azteca, vertidas en EU. Pese a ello, tanto el coordinador priísta, Manlio Fabio Beltrones, como el panista, Santiago Creel, sostuvieron que las negociaciones no están entrampadas y expresaron confianza en lograr un acuerdo lo antes posible. El perredista Graco Ramírez sostuvo que “el problema se arregla hoy a como dé lugar”.
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