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El grado en que se cumplan los principios del gobierno corporativo es un factor que adquiere un mayor peso en la toma decisiones de los donadores, tanto nacionales como internacionales, en el momento de aplicar sus donativos, ya que el mayor grado de confianza que tenga la organización social induce mejores y más estables formas de apoyo humano, material y económico.
El modelo de gobierno corporativo y su aplicación es una tendencia que va adquiriendo fuerza en México, ya que debido al problema existente sobre la falta de confianza hacia el sector no lucrativo, los principios de este modelo se han convertido en una herramienta que asegura un mejor nivel de transparencia, eficiencia y confianza, a efecto de atraer recursos y apoyos para la permanencia y el crecimiento, en un marco de impacto social.
Esto se hace patente si se compara el desempeño de las instituciones del sector en un diagnóstico elaborado en noviembre de 2005 por el Centro de Excelencia en Gobierno Corporativo, el cual tuvo como objetivo el determinar la situación de las organizaciones sociales en México, especificar sus propiedades, características y los perfiles importantes de los elementos de gobierno corporativo que poseían en ese momento.
Los resultados de dicho diagnóstico demostraron que 15% de las instituciones diagnosticadas contaban con prácticas de excelencia en gobierno corporativo, 65% de éstas se encontraban en niveles básicos o incipientes y el restante 20% se hallaba en un área de oportunidad, ya que requerían tener más conocimiento sobre dichas prácticas para aplicarlas de manera constante.
Un segundo diagnóstico encaminado a determinar el grado de aplicación de los principios de gobierno corporativo en organizaciones sociales, que se llevó a cabo en 2007, presentó como resultado que 81% de las instituciones diagnosticadas se encuentran en nivel de excelencia, 14% en nivel medio y 4% en nivel básico.
Con menos de dos años de diferencia entre ambos diagnósticos, se puede determinar que la fuerte tendencia hacia la aplicación de dichas prácticas ha trascendido de forma notable en el ámbito del sector no lucrativo, y aunque la adopción de éstas es un proceso evolutivo, la respuesta ha sido innegable. Esto se debe a que las organizaciones han determinado que la aplicación de los principios de gobierno corporativo debe ser una obligación en la búsqueda de la transparencia y la rendición de cuentas.
Los miembros de los consejos directivos y patronatos han dejado de ser espectadores para convertirse en protagonistas en el logro de la excelencia dentro del sector no lucrativo. Ahora se puede observar que sus participaciones son más firmes y profesionales, que el compromiso va no sólo encaminado a los objetivos sociales de las instituciones que representan, sino también a la forma en que éstos se logran, buscando la eficacia, eficiencia y la profesionalización.
No existe un modelo único para implementar el gobierno corporativo, sin embargo, la experiencia internacional ha identificado algunos principios comunes que mantienen un adecuado nivel de mejores prácticas. Estos principios limitativos procuran identificar los objetivos y sugerir algunos caminos para lograrlos; asimismo, buscan convertirse en una referencia utilizada por las organizaciones para determinar el marco que refleje las circunstancias sociales, legales, económicas y culturales que pueden diferir de organización en organización.
Para aquellas entidades que no se encuentran muy familiarizadas con los conceptos de gobierno corporativo, a continuación se presentan las cinco características que comparten los consejos directivos de las organizaciones sociales para ser considerados efectivos, según las investigaciones del Centro para la Filantropía Efectiva de Estados Unidos.
1. Mezcla adecuada de capacidades de los consejeros y utilización de las mismas
El aprovechar las capacidades y los conocimientos que tiene cada uno de los miembros del consejo es vital, ya que el tener esta composición proporciona una visión más amplia y enriquecida de todas las decisiones que deben tomarse. Dentro de este rubro, los conocimientos más reconocidos son:
• Conocimientos de administración de las organizaciones sociales.
• Conocimiento profundo de las estrategias, los programas y los beneficiarios de la organización.
• Acceso a contactos que pueden ser potencialmente valiosos para la organización.
2. Compromiso con el desarrollo de estrategias y medición del impacto
El objetivo del desarrollo de estrategias es el garantizar que todos los recursos materiales, humanos y financieros de las fundaciones puedan ser utilizados de una forma integrada para lograr su misión.
El grado en que los consejeros se comprometan con el desarrollo de estas estrategias y midan el impacto de las mismas repercute directamente en el grado de eficiencia del consejo.
3. Enfoque en la discusión de temas relevantes.
Tanto el material como el contenido de las juntas deben ser de enfocados a los temas de gobierno. Asimismo, se debe dar importancia a las responsabilidades estratégicas y fiduciarias, y valorar el impacto social de la fundación así como su desempeño general, sin desviar la atención de los temas operativos y administrativos.
4. Relación positiva con la dirección
Esta relación se da en dos direcciones: así como el consejo debe estar satisfecho con el trabajo del director, éste debe sentirse cómodo en la organización y con el consejo.
La comunicación adecuada es un elemento básico para que esta relación pueda darse, debe existir confianza y, sobre todo, el entendimiento de que tanto la dirección como el consejo están en el mismo equipo y tienen los mismos objetivos: lograr la misión de la organización.
5. Oportunidad de influir en el pleno del consejo
La dinámica en las juntas de consejo en las que se propicie la participación y la capacidad de influir en las decisiones, aun cuando existan desacuerdos respetuosos entre los miembros, provoca una sensación de eficacia, ya que las decisiones son consensuadas y aportan la perspectiva del consejo como una unidad, no como algún miembro aislado.
Éstos son algunos de los principios fundamentales del gobierno corporativo. El adoptarlos no significa tener un cambio radical en la base de la organización, implica, primero, determinar el grado de adecuación que puedan tener con la organización, para que, de esa manera, se tome lo que se necesite y se deje de lado lo que no resulte aplicable o no se adecue a sus características y su realidad.
Es importante recalcar que ésta es la tendencia que se ha adoptado en todo el mundo. Los donantes internacionales, y eventualmente los nacionales, los potenciales consejeros o patronos, los voluntarios y otras partes interesadas, incluidas la SHCP y otras autoridades, irán exigiendo la adopción de estas mejores prácticas de gobierno corporativo. Su apropiada implementación será determinante para la sostenibilidad, eficiencia y eficacia de las organizaciones del sector no lucrativo.
Esa tendencia tan sólida debe agradecerse también a las organizaciones que fomentan el uso de las mejores prácticas de gobierno corporativo y que le han brindado al sector las herramientas necesarias para llevarlas a cabo. Entre dichas organizaciones se encuentran: el Centro de Excelencia en Gobierno Corporativo, la Junta de Asistencia Privada del D.F. y Deloitte, entre otros, que se han acercado al sector para apoyar su profesionalización.
* Candidata al Doctorado en Administración por la Universidad Anáhuac México Sur
Consultora en el sector no lucrativo y en temas de responsabilidad social empresarial con Horton International
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