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La función del pensamiento reflexivo busca transformar una situación en la que se experimenta oscuridad, duda o conflicto, en una situación clara, coherente, estable y armoniosa. En el momento en que empieza a reflexionar, se inicia necesariamente un proceso de observación; algunas de éstas, se realizan mediante el uso directo de los sentidos, otras por medio del recuerdo propio o ajeno de eventos previos.
El pensamiento reflexivo posee el valor de liberar al individuo de la actividad impulsiva y rutinaria, permite dirigir nuestras actividades con visión para planear en forma adecuada los fines y propósitos de nuestras acciones.
Asimismo, permite actuar en forma deliberada e intencional, para obtener objetos futuros. Al determinar las consecuencias de diferentes formas de actuación ante la mente y razón, nos permite conocer qué somos cuando actuamos. Convierte la acción (Dewey, 1964) que es meramente impulsiva y ciega, en acción inteligente.
Todo el pensamiento reflexivo es un proceso de detectar relaciones. Los términos utilizados indican que “buen pensamiento” no se contenta con encontrar “alguna vieja idea” de relación, sino que busca indagar hasta encontrar una relación exactamente definida hasta donde las condiciones lo permiten.
El juicio, la comprensión y el concepto, son los componentes del proceso reflexivo en el cual una situación confusa e inquietante se transforma en una coherente, clara y definida. El conocimiento no es más que una reduplicación de ideas de lo que ya existe en el universo, se limita a proporcionar la satisfacción de la descripción de una situación.
El formar ideas, cuyo valor se juzgará con la mejora a lo existente, constituye factores integrantes de acciones que cambian la faz del mundo. Las ideas (Dewey, 1964), no son enunciados de lo qué es o lo qué ha sido, sino de actos a realizar. El fenómeno por el cual el conocimiento y las ideas se conjugan para mejorar y cambiar el entorno, debe ser la reflexión.
El aprendizaje basado en la experiencia es una metodología educacional llevada a cabo en la práctica profesional real del estudiante en una organización (Janice, 2001), lo cual implica un aprendizaje vivencial, la confrontación entre pensamiento y acción. Dewey citado por Marhuenda (1997), señala que el pensamiento que no existe dentro de los hábitos ordinarios de acción carece de medios de ejecución, y al carecer de aplicación carece también de examen y de criterio, por lo que está condenado a vivir en un reino separado. He aquí la separación entre teoría y práctica.
Los profesionales piensan sobre lo que están haciendo mientras lo hacen. En la práctica profesional, la reflexión y acción llevadas a cabo en forma simultánea no son un acontecimiento extraño. Los sistemas de saber desde la práctica, pueden limitar el alcance y la profundidad de la reflexión. Por su parte, maestría tiene dos significados:
Conocimiento intuitivo o las teorías de la acción intuitivas, la reflexión desde la acción sobre el conocimiento intuitivo.
Cuando los profesionales reflexionan desde la acción describen sus propias comprensiones intuitivas; y cuando un profesional demuestra maestría (Schön, 1998), su saber intuitivo es siempre más rico en información que cualquier descripción del mismo.
Dado que la reflexión es un concepto abstracto, una forma de abordarlo es a través de la identificación de las cualidades reflexivas en las acciones y decisiones de un individuo. Precisamente, en el ámbito del aprendizaje basado en la experiencia se presenta la oportunidad de desarrollar y fortalecer estas cualidades.
Las estancias profesionales o interships que realizan los estudiantes de Contaduría, son un excelente medio para formar en ellos el hábito de la reflexión sobre la práctica. Los profesores podemos proponer actividades de aprendizaje paralelas a sus prácticas, que permitan a los estudiantes confrontar su práctica versus los contenidos teóricos propios de la materia curricular a acreditar por su estancia.
Bajo este supuesto, los estudiantes toman conciencia de las oportunidades y las limitaciones académicas de su estancia profesional. Asimismo, procuran buscar o involucrarse con las asignaciones de trabajo que fueran más pertinentes con los contenidos académicos, lo cual favorece una evaluación objetiva del aprovechamiento obtenido en función de los objetivos de aprendizaje.
Los estudiantes fortalecen su autopercepción profesional al comprobar con satisfacción que los conocimientos obtenidos en el aula son útiles para enfrentar desafíos conceptuales y prácticos en el trabajo. Además, reconocen el valor y la importancia de la profesión contable en los diversos ámbitos laborales y profesionales.
Por otro lado, desarrollan un sentido crítico de la formación que han recibido en la universidad y pudieron discernir sobre la relevancia de las técnicas didácticas, así como de las actividades de aprendizaje con que han sido formados.
También, reconocieron que su percepción como estudiantes había cambiado y enriquecido con esta experiencia.
Son capaces de identificar y enfrentar situaciones problemáticas y tomar decisiones, asumiendo el riesgo de sus propias acciones. Del mismo modo, aceptan las correcciones y observaciones que sus jefes inmediatos les hicieron, aunque también fueron capaces de detectar, exponer y corregir, errores y omisiones de su entorno laboral.
En relación con las estancias profesionales para alumnos de Contador Público, puede decirse que se cumple con aspectos técnicos y operativos, propios y necesarios de la profesión; sin embargo, es necesario exponer a los estudiantes a situaciones de toma de decisiones más estratégicas dentro de la organización. La reflexión facilita la integración de los conocimientos teóricos y conceptuales con las habilidades técnicas requeridas en el trabajo.
El aprendizaje basado en la experiencia es una técnica didáctica que puede ser útil para la integración de contenidos interdisciplinarios y el fortalecimiento de habilidades y actitudes. Sin embargo, los elementos conceptuales y teóricos deben abordarse con otras técnicas como la investigación y el análisis de acervo bibliográfico.
En los estudiantes, es posible formar el hábito de la reflexión sobre la acción, al hacerlos conscientes de la confrontación de realidad contra teoría. Es importante que los alumnos asuman que el divorcio entre teoría y práctica, es un mito para justificar la ignorancia, ya sea de los teóricos, o bien de los prácticos. La formación universitaria debe dar al estudiante las armas intelectuales necesarias para cuestionar la enseñanza recibida en el aula con las experiencias en las organizaciones Lo escrito en los libros o dicho por el profesor no es infalible y lo que hacen las organizaciones no es necesariamente la mejor práctica. Precisamente, se acude a la universidad a formar ese discernimiento.
La sabiduría popular indica que no hay nada más práctico que una buena teoría. Esto es especialmente crítico para los alumnos del programa de Contador Público, pues su formación está muy orientada a desarrollar competencias técnicas procedimentales, minimizando el discurso intelectual y la reflexión sobre lo que se hace, teniendo como consecuencia una fundamentación teórica pobre o nula.
Un profesional de la Contaduría, capaz de indagar sobre su propia práctica profesional, dejará atrás el mito de un Contador encerrado en sus números, y dará paso a la visión de un profesional crítico capaz de convertir la información en conocimiento útil para la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
Referencias
Birgin A., Dussel I., Duschatzky S. y Tiramonti G., La formación docente. Cultura, escuela y política. Debates y experiencia, Troquel Educación, Buenos Aires, 1998.
Contreras, J., La autonomía del profesorado, Ediciones Morata, Madrid, España, 1997.
Dewey, John., John Dewey on education, selected writings, The University of Chicago Press Chicago, Chicago, 1964.
Dewey, John., Cómo pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento y proceso educativo, Ediciones Paidós, Barcelona, 1989.
Janice Henry., Congruency between student interns and worksite supervisors regarding critical elements of an intership experience. Information Technology, Learning and Performance Journal, Vol. 19, issue 1, Pág. 31, 11 págs, 2001.
Marhuenda, El valor educativo de la experiencia laboral en la formación profesional. Ponencia en Universidad de Valencia. Recuperado de Google Scholar, el 21 de enero del 207, 1997.
Mc. Kernan, J., Investigación-acción y currículo, Ediciones Morata, Madrid, España, 2001.
Schön, D., La formación de profesionales reflexivos, Paidós, Barcelona, España, 1992.
Schön, D., El profesional reflexivo. Cómo piensan los profesionales cuando actúan, Paidós, Barcelona, España, 1998.
Stake, R., Investigación con estudio de casos, Ediciones Morata, Madrid, España, 1999.
* Departamento Académico de Contabilidad. Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey
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