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Hace algunos días el titular de la Comisión Federal de Competencia (CFC), lanzó la recomendación de reducir de manera gradual, hasta llegar a cero, los aranceles aplicados a todas las importaciones provenientes de terceros países.
Como era de esperarse, la propuesta generó fuerte polémica y enfrentó a las dos posiciones antagónicas de los agentes involucrados, tanto del sector productivo como del medio político. Sin embargo, la intención no es dar una opinión al respecto, sino presentar la evolución de la economía mexicana hacia el libre comercio para que el lector forme su opinión.
Prácticamente, desde la Segunda Guerra Mundial el país se embarcó en un proceso de sustitución de importaciones, por lo que se aplicó un fuerte proteccionismo que permitiera la proliferación y el crecimiento de las empresas mexicanas, aislándolas de la competencia del exterior, además de otra serie de medidas de apoyo en los órdenes fiscal, financiero, etc. Esta estrategia rindió frutos en los primeros años; sin embargo, con el paso del tiempo en lugar de flexibilizarse para que fuera enfrentando la competencia externa, se agudiza, con lo que la ineficiencia del sector industrial es creciente.
Ante esta situación, el gobierno del presidente Miguel de la Madrid inicia la apertura comercial y la culmina en agosto de 1986 (periodo que algunos estudiosos del tema consideraron exageradamente breve) con la adhesión de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).
Esto implicó el desmantelamiento total del esquema de proteccionismo, que en el caso del sector externo se manifestó en unos aranceles promedio ligeramente superiores a 10%, con la consecuente desaparición de todas las empresas ineficientes ante la avalancha de los productos de importación. Lo anterior, afectó negativamente la tasa de crecimiento del PIB, el nivel de desempleo y el monto de recaudación, por citar algunos conceptos. Sin embargo, incidió positivamente sobre el consumidor al tener mayores posibilidades de elección ante una vastísima variedad de productos y, quizá, de mejor calidad.
La reacción del sector productivo fue la de buscar alternativas y la importación ofrecía una veta difícil de desdeñar. Una parte de las empresas industriales se reconvierten en empresas importadoras, además de que surgen otras especializadas en ese sector por lo lucrativo de la actividad.
La apertura comercial avanza y en el gobierno del presidente Carlos Salinas se busca apoyar a los empresarios mediante la firma de acuerdos de libre comercio en los que se dé la reducción y eliminación recíproca de aranceles a la importación, con lo que se abre la oportunidad de exportar mayores montos de mercancías a los diferentes países con los que se firma. Se inicia en 1994 con el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) y a la fecha, México es el país que tiene la mayor cantidad de estos acuerdos. El resultado es positivo, desde el punto de vista de los aumentos en las exportaciones, si bien se agudizó la dependencia de los Estados Unidos.
Asimismo, es necesario dejar constancia de que la industria nacional tiene un elevado contenido de importación, lo que ocasiona que para fabricar ciertos productos sea necesario importar insumos que formarán parte de esos bienes. Con esta correlación, cuando se exportan montos crecientes de mercancías, es evidente que previamente se importaron montos elevados de los insumos necesarios.
Además, la situación internacional actual no se caracteriza precisamente por el libre comercio, sino por el proteccionismo disfrazado, basta observar lo que sucede en la Ronda de Doha, donde la discusión está centrada en los subsidios a la agricultura que otorgan los EE.UU., y la Unión Europea (UE), lo que ocasiona una competencia desleal en el mercado de esos productos.
Por lo anterior, se espera que este artículo permita dar respuesta a las siguientes interrogantes: ¿continuar avanzando en la apertura comercial cuando el entorno y momento no es el propicio? ¿Los resultados obtenidos en estos años son positivos? ¿Es recomendable continuar por ese camino?
* Profesor Titular de Economía en la Universidad Anáhuac México Sur
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