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Luego de 10 años que no intervenía en el mercado, las autoridades cambiarias salieron a inyectar liquidez para detener la especulación en contra del peso mexicano, desatada por el nerviosismo provocado por una demanda exagerada de dólares.
Lo anterior se dio en medio de renegociaciones de deuda extranjera de corporativos nacionales y una salida de capitales que vieron la oportunidad para invertir en refugios seguros como los bonos del Tesoro en Estados Unidos.
El tipo de cambio abrió, el día de ayer, acentuando la volatilidad con la que cerró en la jornada previa, llegando a niveles intradía que no se habían observado desde la crisis de 1995, paralizando el mercado: llegó a cotizarse por arriba de los 14 pesos.
La Comisión de Cambios se reunió para analizar la situación y tomar las medidas pertinentes. Luego dieron a conocer al presidente Felipe Calderón lo que estaba sucediendo.
El responsable de las finanzas públicas, Agustín Carsten, que preside la Comisión junto con el resto de los integrantes, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz y los subgobernadores, Everardo Elizondo y José Sidaoui, así como por el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, y el subsecretario de egresos, Dionisio Pérez-Jácome Friscione, determinaron subastar 2,500 millones de dólares.
La venta se convocó a las 12:30 del día, pero se declaró desierta. Luis Flores, analista de Ixe, comentó que no se vendió nada porque se consideró que el precio al que le querían comprar no era justo.
Delia Paredes, analista de Santander, dijo que hubo problemas en el sistema y por eso algunos intermediarios no alcanzaron a meter sus posturas. Se convocó a una segunda subasta a la 1:30 de la tarde. Se recibieron 59 posturas por un monto de 1,672 millones de dólares, de las cuales se asignaron 31 por 998 millones de dólares a un precio de 12.02 pesos.
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