Durante muchos años, los esfuerzos de combate a
la corrupción en la
Administración Publica Federal mexicana se concentraron en el
fortalecimiento de los órganos encargados de controlar y auditar el ejercicio
del gasto público...
en las dependencias que la conforman. En este sentido, las
tareas de combate a la corrupción se concentraron en detectar la mala
utilización o desvío de recursos públicos por parte de funcionarios del
gobierno federal.
Desde la creación de la Contraloría General
de la Federación
(SECOGEF) en 1982, dependencia que en 1994 modifica su nombre por el de
Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo (SECODAM), vemos cómo el
diseño institucional de las dependencias encargadas de revisar el ejercicio del
gasto público se orientó principalmente a fortalecer la función fiscalizadora
los órganos internos de control en estas dependencias.
Para la presente administración, el tema de lucha contra
la corrupción es estratégico, y a diferencia de los sexenios anteriores donde
el énfasis se ponía en la fiscalización de los recursos, actualmente se acentúa
la importancia de las acciones preventivas y de supervisión para combatirla. A
fines del año 2000, a
raíz de la reestructuración de la Administración Pública
y por iniciativa del Presidente Vicente Fox, la Secretaría de la Función Pública
(entonces SECODAM) reorienta sus objetivos hacia: “prevenir y combatir la
corrupción y crear una cultura de transparencia” (http://www.conaliteg.gob.mx/antecedentes%20oic.htm).
Asimismo, el Programa Nacional de Combate a la Corrupción y Fomento a la Transparencia y el
Desarrollo Administrativo señala la promoción de cuatro líneas estratégicas que
guían la actuación del gobierno federal:
1. Involucrar
a la
Administración Pública Federal.
2. Promover
acciones preventivas en la lucha contra la corrupción.
3. Combatir
la impunidad.
4. Trabajar con la sociedad en la
consolidación de una cultura de transparencia e integridad.
Y es que, a diferencia de sexenios anteriores, la actual
estrategia del gobierno mexicano en materia de combate a la corrupción, fortalece
el enfoque de control preventivo antes que punitivo para el combate efectivo de
la corrupción y transparentar la Gestión Pública. Asimismo, ha realizado acciones puntuales
para incorporar la participación ciudadana en acciones de transparencia de la
gestión de gobierno y el combate a la corrupción.
La transparencia en el marco de la actuación
gubernamental se refleja principalmente en tres puntos:
• Manejo
honesto de los recursos públicos.
• Transparencia
de los actos de gobierno.
• Rendición
sistemática de cuentas.
El presente gobierno enfatiza que construir una cultura
de transparencia es una labor conjunta que requiere de la participación de
diversos actores sociales y políticos. El combate efectivo a la corrupción
implica contar con una sociedad activa y vigilante interesada en conocer los
programas y acciones que el gobierno está llevando a cabo en el marco de su
quehacer cotidiano.
Este principio se tradujo en el impulso a estrategias que
favorecen la participación ciudadana en acciones de combate a la corrupción y
en el establecimiento de mecanismos de rendición de cuentas para favorecer una
cultura de la transparencia y legalidad en nuestro país.
Para lograr este objetivo, cabe destacar tres elementos:
primero, se buscó dotar al ciudadano de herramientas y tecnologías de la
información que le permitan contar, de la manera más rápida y transparente
posible, con información sobre el quehacer gubernamental.
Diversas aplicaciones de tecnologías de la información
han favorecido la transparencia en la función pública y al tiempo, nos han
acercado a un modelo de gobierno electrónico más eficiente.
Como ejemplo de lo anterior podemos citar a los sistemas
Declaranet y Tramitanet. El primero permite que los servidores públicos cumplan con la obligación anual de hacer su
declaración patrimonial anual vía Internet y el segundo, conocer de manera fácil
y oportuna los requisitos para efectuar trámites y servicios que realiza el
gobierno federal.
Asimismo, el
Sistema de Compras y Contrataciones Gubernamentales (COMPRANET) creado el
sexenio anterior, fue sometido a una revisión y reingeniería a fin de hacerlo
más eficiente y promover su uso mediante la publicación en internet de la
información de las licitaciones y compras del gobierno.
En segundo lugar, la búsqueda de transparencia
gubernamental también se ha traducido en el diseño y aprobación de marcos
legales que garanticen equidad y transparencia en diferentes ámbitos. Muestra
de ello es la publicación de la
Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública
Gubernamental y de la Ley
del Servicio Profesional de Carrera, que constituyen sólidos avances en la
historia de nuestro país.
La promulgación de Ley Federal de Transparencia y Acceso
a la Información
Pública Gubernamental y la creación del Instituto Federal de
Acceso a la Información
(IFAI) permite que la sociedad cuente con medios efectivos para asegurar la
vigencia del derecho de acceso a la información pública, así como el acceso
público a la información sobre las operaciones gubernamentales, ejerciendo un
control directo sobre los actos de la administración.
Aunque los avances en la aplicación de la ley están a la
vista, baste mencionar como ejemplo que al 16 de diciembre de 2004, se han
recibido más de 61 mil solicitudes de información de las cuales se han atendido
en tiempo y forma más de 89%. (http://www.informacionpublica.gob.mx/portal.html)
Hoy en día, se está trabajando en una segunda etapa que
permitirá mejorar y hacer más amigables los mecanismos electrónicos de acceso y
gestión para la atención de las solicitudes ciudadanas de información.
La aprobación de la Ley del Servicio Profesional de Carrera,
garantiza que la evaluación y el proceso para acceder a un puesto público, sea
público, equitativo y basado en el mérito y la aptitud.
Finalmente, se ha
impulsado la participación activa de todas las dependencias de la Administración Pública
Federal, así como la vinculación con grupos de la sociedad civil, académicos,
políticos y empresariales a fin de involucrarlos activamente en la
consolidación de una cultura de transparencia y combate a la corrupción.
La búsqueda de esta
participación activa se ha reflejado en acciones como el concurso de cuento infantil
“Adiós a las trampas”, el cual busca que los niños se cuestionen sobre los
valores de la honestidad y la transparencia, y que obtuvo reconocimiento
internacional al ser replicado en otros países como Colombia; del mismo modo
está el “Premio Anual de Investigación sobre Corrupción en México” lanzado junto
con la
Universidad Nacional Autónoma de México, dirigido a promover
la investigación sobre la corrupción entre estudiantes universitarios e
investigadores. Éstos son sólo algunos de los esfuerzos encaminados a lograr
que la sociedad mexicana se interese en el combate a la corrupción.
Finalmente, es de
destacar que en la presente administración se han suscrito más de 40 acuerdos
de colaboración con diversas instituciones, dependencias y organizaciones de la
sociedad civil donde se comprometen acciones puntuales para abatir la
corrupción.
Sin duda queda mucho que
hacer en materia de combate a la corrupción en nuestro país, pero también es
indudable que las leyes aprobadas, las iniciativas, los programas y las
acciones impulsados los primeros cuatro años de la administración del
Presidente Vicente Fox tendrán impacto a mediano y largo plazo, y cimientan la
creación de nuevas reglas y prácticas que permitan alcanzar la meta de contar
con un gobierno más eficiente, libre de corrupción.
Ahora toca turno a la ciudadanía; es tarea de todos participar
activamente y reconocer que el combate a la corrupción es una responsabilidad
compartida entre gobierno y sociedad. Este reconocimiento activo es el que, sin
duda, nos permitirá consolidar los avances alcanzados hasta el momento. |