Para referirse a los pronunciamientos contables emitidos por este último. Sin embargo, en los dictámenes a los estados financieros de las entidades en aquellos tiempos, se hacía referencia a los principios de contabilidad generalmente aceptados (PCGA) como bases específicas para juzgar su corrección, aun cuando los citados pronunciamientos del AICPA eran muy pocos.
Debe entenderse que los auditores, para juzgar la corrección de los estados financieros en esas condiciones, consideraron importante asegurarse de que se cumplían con dichos pronunciamientos profesionales (del AICPA) que, obviamente, en ese entonces, no eran todos los requisitos necesarios para asegurarse de la corrección de los estados financieros.
En México, los Boletines sobre normas de auditoría se publicaron en la década de los cincuenta, también del siglo anterior, en los cuales se exigió como criterio para juzgar la corrección a los estados financieros, los PCGA, cuando en realidad los primeros Boletines sobre PCGA se empezaron a publicar a fines de los años sesenta. Naturalmente, como en los Estados Unidos, los auditores debieron recurrir a otros criterios para afirmar que los estados financieros eran correctos conforme a PCGA.
De lo anterior se concluye una verdad histórica incontrovertible, que los dictámenes a los estados financieros en aquellos tiempos hacían referencia a los PCGA como criterios básicos para juzgar su corrección; que éstos incluían a las declaraciones o normas de contabilidad financiera emitidas por cuerpos profesionales como parte integrante de los mismos y que incluían, también, otros criterios derivados del pensamiento contable y de las prácticas contables seguidas en ese entonces en la presentación de información financiera de las entidades.
Ocurre que el pensamiento contable y su aplicación práctica es un todo. La contabilidad en general es una técnica que se utiliza para producir, sistemática y estructuradamente, información cuantitativa expresada en unidades monetarias de las operaciones de una entidad, con objeto de facilitar a los diversos interesados el tomar decisiones en relación con dicha entidad económica.
La contabilidad financiera es una clase especial de contabilidad, cuyo objetivo es producir información dirigida a un grupo específico de interesados, aquéllos que no se encuentran involucrados con la administración de las entidades (restricción de diversos interesados) y que debe ser útil para la toma de sus decisiones en relación a las entidades (préstamos, inversiones y rendición de cuentas; restricción de propósito).
Precisamente, la contabilidad financiera surge como una disciplina cuyos objetivos son determinar:
a) Quiénes son los usuarios de la información financiera.
b) Para qué utilizan la información financiera.
c) El tipo de información financiera que les resulte necesaria.
d) Los requisitos de calidad de esa información financiera.
e) Los principios básicos que deben seguir las reglas particulares de contabilidad.
f) Emitir las reglas particulares de contabilidad (o normas).
El proceso contable en general requiere precisar qué operaciones de las entidades serán su objeto, cómo deben clasificarse, en qué momento se deben incorporar formalmente en los registros contables, cómo se deben cuantificar, cómo se deben presentar en los estados financieros y, por último, qué revelaciones deben hacerse sobre las operaciones informadas.
Las normas de contabilidad financiera deben responder a esas cuestiones subordinando los procedimientos contables a un deber hacer, para lograr información financiera que sea útil para los usuarios.
Por lo que se refiere a las operaciones que son objeto de la contabilidad financiera, ésta toma el concepto de transacciones y ciertos eventos identificables y cuantificables que la afectan (restricción de operaciones). De esta manera, la contabilidad financiera define, con toda claridad, que de todas las operaciones que realiza una entidad son objeto de la contabilidad financiera únicamente sus transacciones y los ciertos eventos económicos identificables y cuantificables que la afectan. El principio de realización define puntualmente a las transacciones.
La contabilidad financiera proporciona la definición de los conceptos básicos integrantes de los estados financieros, que constituyen la base para la clasificación de las transacciones y provee los supuestos básicos (los nueve principios básicos y el criterio prudencial) como condiciones que deben observar las reglas particulares, para que los procedimientos contables arriben a la información financiera conforme a sus propios objetivos, bajo las condiciones de calidad establecidas.
El procedimiento de clasificación, reconocimiento, valuación, presentación y revelación de las transacciones y de ciertos eventos identificables y cuantificables que afectan a la entidad, naturales al procedimiento contable en general —a través de las normas de contabilidad financiera— se encamina a su finalidad última: información financiera útil para la toma de decisiones de ciertos usuarios.
De esta forma, la contabilidad general es llevada a los fines claros y específicos determinados por la contabilidad financiera.
Por tanto, los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (PCGA) son el conjunto de criterios que se utilizan en un cierto lugar y en un momento dado, para elaborar y presentar información financiera relevante y confiable de las entidades.
Ese conjunto de criterios abarca todo el conocimiento contable teórico, normativo y práctico que resulta necesario aplicar para afirmar que la información financiera presenta de manera razonable la situación financiera de la entidad y los cambios sufridos en la misma.
Dichos criterios son innumerables; sin embargo, provienen de fuentes distintas, que al conocerlas, es factible deducir de las mismas, con cierta precisión, cuales son los criterios apropiados para el caso particular en sus circunstancias.
Tales fuentes son:
• Las teorías y desarrollos tecnológicos que conforman el pensamiento contable actual.
• Las normas jurídicas.
• Las normas de autoridad experta.
• Las prácticas acostumbradas.
Las teorías y desarrollos tecnológicos que conforman el pensamiento actual se encuentran en libros y revistas técnicas. Incluyen, entre muchas cosas, la teoría de la partida doble y la teneduría de libros; la teoría de los inventarios y las metodologías para la determinación de costos unitarios; teoría de la depreciación y los principios de lo devengado; la contabilidad con base en el costo histórico, el costo de reposición, el valor presente, el valor razonable, el valor de realización, el costo histórico reexpresado, etc.
Las prácticas acostumbradas en determinados giros o para la solución de problemas contables no normados. Se entienden como tales, la manera general en cómo se resuelven los problemas por un conjunto significativo de entidades; por ejemplo, en el sector financiero, aseguradoras, industrias extractivas, fraccionadoras, venta de tiempos compartidos, reportos, préstamos de valores, factoraje, plantas productoras de energía, etc.
La importancia de información financiera relevante y confiable de las entidades en el desarrollo económico de los países, ha originado la emisión de normas contables en materia de principios de contabilidad.
Esta función ha sido tomada por los gobiernos o cuerpos de autoridades expertas (agrupaciones profesionales u órganos privados con personal especializado), en distintas combinaciones. En el modelo seguido en nuestro país, la función normativa ha quedado en un órgano privado independiente y la obligatoriedad de la normatividad que emite es requerida por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos y otros organismos.
Lo anterior, sin prejuzgar los criterios de contabilidad detallados para el sector financiero y empresas aseguradoras, emitidos por órganos de vigilancia del gobierno, que intentan lograr su congruencia con las normas emitidas por el Consejo Mexicano de Investigación y Desarrollo de Normas de Información Financiera (CINIF), órgano privado expert
o en asuntos de principios de contabilidad.
El Instituto de Contadores Públicos de Canadá señala, en el Manual de CICA, sección 1100:
“Principios de contabilidad generalmente aceptados (PCGA) abarca una amplia gama de principios y convencionalismos de aplicación general, así como reglas y procedimientos que determinan las prácticas contables aceptadas en un momento determinado”.
Por su parte Donald E. Kieso señala, en su libro Contabilidad Intermedia:
“El término ‘generalmente aceptados’ puede significar sea que una autoridad creadora de reglas contables ha establecido un principio de informar en un determinado lugar o que a través del tiempo una determinada práctica ha sido aceptada como apropiada debido a su aplicación universal”.
Como conclusión, los PCGA son un concepto inclusivo que se refiere a todos los requisitos que deben observarse en la elaboración y presentación de información financiera de las entidades y que, por tanto, incluyen a las normas de información financiera emitidas por los órganos privados; en México, dichas normas de información financiera se constituyen por los Boletines en vigor emitidos por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos, A.C. y las normas de información financiera (NIFs) del Consejo Mexicano de Investigación y Desarrollo de Normas de Información Financiera, A.C. (CINIF).